8 de febrero 2005 - 00:00

Clandestino

Aunque están inhabilitados desde la tragedia de Cromañón, que arrojó 192 muertes, siguen funcionando boliches en la Capital Federal. Es que muchos locales, escudados en que no son clase "C" -el tipo de establecimiento vedado por el Gobierno de Aníbal Ibarra-, aprovechan para armar improvisadas pistas de baile. Así se convierten en la alternativa para los porteños que, de otro modo, deben desquitarse las ganas de danzar en la Costanera Sur o en los boliches del conurbano bonaerense, hacia donde parten combis ofrecidas por los mismos empresarios. Hoy por hoy, el baile en la Ciudad de Buenos Aires pasó a la clandestinidad.

A unque rige desde el 30 de diciembre pasado la inhabilitación de todos los locales bailables, por la tragedia que dejó 192 muertos en República de Cromañón, siguen funcionando boliches en la Capital Federal. Escudados en que no son clase «C» sino «B», que incluye además de la categoría «bailable» la de «restorán», funcionarían varios locales,
como Oye Chico en el barrio de Flores, o los que rodean a la plaza Serrano y también algunos de Palermo, según indicaron concurrentes. Entre los aficionados al baile hay adictos que no pueden reprimir su hábito y se arriesgan hasta ir a bailar en la clandestinidad.

También abren los locales o pub irlandeses, donde, a altas horas de la madrugada, se baila. No son pocos los restoranes que aprovechan el cierre de los bailables y, luego de las
2 de la mañana, corren mesas y permiten que un DJ anime el baile.

Además hay recitales en la Capital Federal. Claro que de bandas chicas, donde no concurren demasiada gente. Este sábado, en la puerta de donde siempre funcionó un local de recitales, en la avenida Rivadavia al 1900 -a sólo media cuadra del Congreso de la Nación-la cola de adolescentes daba vuelta la esquina. También salieron publicados, en suplementos musicales de matutinos porteños, recitales en la Ciudad.

• Promociones

Lo más notorio en estos días fue la cantidad de promociones que hay para llevar a la gente a bailar a la provincia de Buenos Aires. Es que el mercado de gente que va a boliches -en general adolescentes-no se agotó, por el contrario, está sediento de captación. Un ejemplo es que todo Once se encuentra empapelado con publicidad para visitar, el fin de semana, boliches como Pinar de Rocha, en Ramos Mejía. Algunos empresarios dispusieron combis para que quienes no tienen forma de desplazarse puedan llegar el fin de semana a boliches del conurbano. Entre los más concurridos están El Bosque, en Quilmes, y La Casona de Lanús.

En la Capital se vieron colmados este fin de semana los locales donde se dieron clases de baile, como Azúcar Abasto. En ese local, además -según relató una concurrente-, el piso estaba demasiado resbaloso porque lo habían pulido y pintado con pintura antiinflamable «por el tema de la seguridad», según se indicó.

En Internet, se pueden rastrear varios chats en los cuales los jóvenes se recomiendan dónde pueden ir a bailar el fin de semana, lejos de la mirada de los inspectores.

En diálogo con este diario, un vocero del Gobierno de la Ciudad indicó que «es
posible que algunos locales de éstos se encuentren abiertos porque no son clase 'C' sino 'B', y los que se encuentran inhabilitados en este momento son los locales de uso exclusivo para bailes». El mismo vocero indicó que era factible que haya recitales en teatros con butacas.

Es posible que, tras lanzarse el decreto de necesidad y urgencia que abre el registro de empadronamiento de locales bailables mañana, este fin de semana puedan reabrir algunos boliches. Pero será difícil porque deberán cumplir con todos los requisitos que exige la normativa anterior al incendio en Cromañón, y con los nuevos, entre los que se incluyen la inscripción en el registro y una nueva inspección desde el área de controles de la Ciudad. Según se indicó a este diario, las inspecciones continúan pese al feriado por Carnaval. En el primer mes, después de Cromañón, se realizaron 4.229 inspecciones. En todo el año pasado, hubo 16.500.

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