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Así, cuando el dueño se baja para retirarla, dejando el motor en marcha, el delincuente -que ve facilitada su tarea-se precipita sobre el auto. En algunos casos, se lleva la cartera o un bolso de la víctima. En otros, se lleva el auto y huye a toda velocidad. Mejor será dejar el molesto papel en su lugar y retirarlo un rato después. Informate más
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