El Gobierno porteño desalojó esta mañana a las poco más de 50 personas que aún permanecían dentro del edificio donde funciona el "Mercado de las Pulgas", en el barrio de Colegiales, y comenzó obras para reacondicionarlo.
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La medida -resistida por un grupo de puesteros-, fue adoptada debido a que, según el Gobierno de la Ciudad, "no existían condiciones de seguridad en el predio", que ya había sido clausurado.
Así lo explicó el ministro de la Producción del Gobierno porteño, Enrique Rodríguez, quien señaló que -de acuerdo con lo previsto- en un plazo no mayor a los seis meses el Mercado va a "volver a funcionar" en ese predio.
El funcionario, en declaraciones a Radio Continental, dijo que en ese plazo se realizarán tareas para poner nuevamente en condiciones el edificio donde hasta hace poco había funcionado el "Mercado de las Pulgas", y que ahora "no ofrece seguridad".
De hecho, en forma inmediata tras el desalojo comenzaron las obras, que incluyen la demolición de algunas áreas del mercado para su posterior reacondicionamiento.
Según Rodríguez, los 190 puesteros habilitados se instalarán ahora en un predio ubicado al lado del actual mercado, hasta que terminen las obras, cuando regresarán al lugar original.
El lugar había adquirido notoriedad en las últimas horas porque el piquetero Raúl Castells había inaugurado el lunes último un "merendero" dentro de ese predio, aunque en ese mismo acto quedó detenido y fue trasladado a dependencias policiales, en medio de un gran escándalo.
El predio había sido clausurado hacía 30 días, y la mayoría de los puesteros se había retirado, pero un grupo menor resistía la salida del lugar.
En las tareas de desalojo, que se iniciaron poco antes de las 6:00 de la mañana de hoy, participó personal de la Policía Federal y del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad, según explicó Rodríguez.
El funcionario dijo que el desalojo se pudo concretar a partir de una orden judicial, ya que luego de que el Gobierno dispusiera esa medida, un grupo de puesteros había presentado un amparo, pero finalmente ese intento por frenar la decisión oficial no prosperó.
"La Cámara de Apelaciones se expidió rechazando ese amparo y por eso se procedió al desalojo, por una cuestión de que no existían condiciones de seguridad en el predio", dijo el ministro porteño.
Según indicó, los puesteros -hay un total de 190 que están habilitados- "van a poder volver a un lugar mucho mejor" cuando se terminen las obras que piensan realizar en el edificio.
Además, Rodríguez aseguró que con la medida también se busca "legalizar" la actividad de los puesteros y terminar "con el trabajo en negro y la venta en negro".
"No es posible que los puestos los adjudiquen 'capangas' que creen que por su cuenta pueden adjudicar puestos, queremos legalizar esta actividad y que sea una actividad productiva", enfatizó.
A su vez, los puesteros salieron a calificar la medida de "arbitraria" y se quejaron de que los funcionarios que llevaron adelante el desalojo no exhibieron ninguna "documentación" que los habilitara a realizar el operativo.
"No nos han permitido entrar al mercado para hacer el inventario", denunciaron algunos de los puesteros desalojados, quienes también se mostraron dispuestos a continuar la disputa en la Justicia.
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