En Argentina se celebra el Día del Escribano cada 2 de octubre. Es una fecha que se remonta al año 1948, cuando se constituyó la Unión Internacional del Notariado Latino en Buenos Aires durante un encuentro en el que se reunieron delegados de varios países. El objetivo fue poner en valor el trabajo de quienes dan fe pública, certifican documentos y confieren validez legal.
Hoy el rol de los escribanos sigue siendo igual de importante y respetado aunque por cierto, hay una cierta cercanía en la profesión que antes se teñía pura y exclusivamente de solemnidad. Lo cierto es que la función de notariado se remonta a épocas coloniales en tiempos en donde el rol era cubierto por oficiales públicos que daban fe de documentos. En la actualidad, la carrera puede cursarse como título en sí, o como una especialización de un año luego de recibirse de abogado.
Día del escribano: mitos y verdades sobre la profesión
Hay muchas ideas dando vueltas sobre las tareas que realiza un escribano y las condiciones que debe cumplir. En el sitio del Colegio de Escribanos de Santa Fe, describen algunos mitos comunes de la profesión. Uno de ellos es el hecho de pensar que los hijos de un escribano heredan la escribanía, un sistema obsoleto ya que la adscripción quedó superada a partir de la implementación de concursos públicos de oposición y antecedentes para ejercer.
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Otro mito es que cualquiera puede ejercer en cualquier lugar del país. La verdad es que un escribano debe concursar para determinada localidad o jurisdicción porque cada registro notarial tiene competencia territorial.
También se escucha mucho que cuando uno es escribano no debe seguir formándose, pero en realidad las leyes cambian constantemente, por lo cual los procedimientos también. Por ese motivo los colegios ofrecen capacitaciones y jornadas obligatorias para que los profesionales estén actualizados.
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Qué implica el sistema de notariado para los escribanos
El sistema de notariado es el marco institucional que regula la manera en que funcionan las escribanías, las funciones delegadas por el Estado y cómo gestionan la fe pública.
- El escribano no actúa como un profesional privado, sino que ejerce funciones que el Estado le confiere.
- Cada escribanía tiene una jurisdicción determinada. Por eso, el escribano debe ejercer en esa zona y no puede moverse de una localidad a otra sin hacer un nuevo concurso.
- Los escribanos están supervisados por los colegios notariales, que regulas exigencias éticas, capacitaciones, sanciones disciplinarias, entre otras cosas.
- Al actuar como fedatarios públicos, los escribanos asumen responsabilidad por los actos que certifican.
- Con la digitalización en pleno auge, los notariados están incorporando herramientas electrónicas y eso exige que los escribanos acompañen esas transformaciones para los actos sigan siendo válidos y confiables.
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