Washington (ANSA, EFE) - Un juez federal estadounidense ordenó ayer en Washington el encarcelamiento por desacato de una periodista de «The New York Times», Judith Miller, porque no aceptó revelar sus fuentes en el caso de una fuga de noticias, probablemente de la Casa Blanca, sobre la identidad de una agente secreta de la CIA, Valerie Plame.
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De todas formas, Miller no irá por ahora a la cárcel porque el juez, Thomas Hogan, aceptó esperar la sentencia de la apelación. La cronista se arriesga a ser condenada a 18 meses de cárcel.
Según el juez Hogan, que cita a la Corte Suprema, la primera enmienda de la Constitución, la referida a la libertad de prensa y de expresión, no se aplica a los casos en que están involucradas fuentes reservadas cuando se produjo un ilícito. En Estados Unidos, la revelación de la identidad de agentes secretos es un delito federal.
• Denunciante
Miller es una de las periodistas que conocía la verdadera identidad de Plame, pero nunca publicó artículo alguno con el nombre de la mujer. El único que lo hizo, en junio del año pasado, fue el columnista de «The Washington Post» Robert Novak. Esto fue denunciado por el marido de Plame, el ex embajador Joseph Wilson, quien adjudicó la filtración a una represalia en su contra por haber criticado al presidente George W. Bush sobre los motivos de la guerra en Irak.
El fiscal federal Patrick Fitzgerald, que lleva la investigación, ha citado también a periodistas de la cadena de televisión NBC, la revista «Time» y el diario «The Washington Post». Algunos han dado información limitada acerca de sus fuentes, especialmente después que Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente, Dick Cheney, los relevara de su compromiso de mantener la reserva.
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