Los Oscar correspondientes a la Mejor Dirección Artística de «El aviador» (el italiano Dante Ferretti), y al de Mejor Actor de Reparto para Morgan Freeman por su papel de ex boxeador en «Million Dollar Baby» iniciaron anoche la 77ª edición de los premios de la Academia de Hollywood, en una noche donde el film de Martin Scorsese se afianzaba como el favorito.
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La ceremonia se inició puntualmente a las 22.30, precedida por las habituales entrevistas de apuro en la «alfombra roja», y la conducción del astro juvenil negro Chris Rock hizo añorar, desde un primer momento, la chispa y la espontaneidad de muchos de sus antecesores, en especial Billy Crystal. Seguramente las autoridades de la Academia y el productor de la ceremonia, Gil Cates, han de tener sus razones para esa elección, pero deberían explicarlas. Rock recitó su discurso de bienvenida tratando de lucir naturalmente gracioso, pero fue lo más parecido al aspirante a un monologuista de humor repitiendo sus rutinas en algún oscuro club nocturno. Esas rutinas incluyeron bromas «progres» sobre el presidente Bush y su participación en «Fahrenheit 9/11» (se preguntó por qué no fue nominado el film), abundó con las chanzas habituales sobre la comunidad negra, o con los judíos y «La Pasión de Cristo», y con la mayor facilidad de hacer una película sobre el demonio («Hellboy») que sobre Cristo. Tan anodino como la secuencia, grabada previamente y cuya inclusión tampoco fue comprensible, de Rock entrevistando a afroamericanos corrientes que no habían visto ninguna de las películas nominadas, pero sí el film «White Chicks» (una comedia barata, mala y descerebrada, pero muy popular en EE.UU.)
El subtitulado empleado por TNT fue peor que el del año pasado: lento, inexacto, incapaz no sólo de traducir chistes o conceptos, absolutamente inservible. ¿Se empezará a añorar a los infieles traductores simultáneos de años atrás? El monólogo de Robin Williams, que introdujo el Oscar al Mejor Film de Animación («Los increíbles»), directamente quedó sin traducción. Una pena, porque fue mucho más divertido que todo lo de Rock (ironizó sobre la presunta homosexualidad de algunos dibujos animados, a partir de la conocida campaña de un grupo de conservadores contra Bob Esponja y otros dibujos animados).
Anoche, ganaban el Oscar, además de los nombrados, Cate Blanchett como Mejor Actriz de Reparto por su caracterización como Katharine Hepburn en «El aviador», Sandy Powell, por la misma película, ganó el correspondiente a Diseño de Vestuario, y Valli O'Reilly y Bill Corso lo obtuvieron en Mejor Maquillaje por «Lemony Snicket: una serie de eventos desafortunados» lo obtuvo en esa especialidad.
Luego de un homenaje al desaparecido Johnny Carson (que animó, tan brillantemente, antiguas ceremonias del Oscar, volviendo más penosa la comparación), el documental «Born into Brothels», de Zana Briski y Ross Kauffman (su tema es la vida de los hijos de prostitutasen Calcuta) ganó en ese rubro, desplazandoal tan publicitado «Super Size Me». Thelma Schoonmaker, montajista de «El aviador», continuó sumándole Oscar al film de Martin Scorsese (Mejor Edición). Adam Sandler, tras hacer dúo con Rock en una serie de bromas al mismo nivel, anunció el Oscar al Mejor Guión Adaptado para Alexander Payne y Jim Taylor, de «Entre copas» (derrotó a Paul Haggis de «Million Dollar Baby»). Siguió el Oscar a los Mejores Efectos Visuales para el equipo de «El hombre araña 2» (John Dykstra, Scott Stokdyk, Anthony LaMolinara y John Frazier). Al Pacino, a continuación le entregó el Oscar honorario de trayectoria a Sidney Lumet, quien lo dirigió 30 años atrás en «Tarde de perros».
Acto seguido, se otorgaron los Oscar al Mejor Cortometraje de Acción («Wasp», de Andrea Arnold), Mejor Cortometraje Animado («Ryan», de Chris Landreth) y Mejor Fotografía (Robert Richardson, de «El aviador», que seguía sumando premios).
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