Algunos rasgos del carácter del joven Rafael S., alias «Junior», de 15 años, destacados por su entorno apuntan hacia una personalidad de tipo introvertida, callada y tímida. Vivía hasta ayer en el barrio 99 Viviendas, de Carmen de Patagones, localidad de 30 mil habitantes, lindera con Viedma. Tal como pudo comprobarse cuando se retiró su pupitre de la escuela tras el hecho, el joven había escrito sobre la fórmica de su mesa frases tales como: «Lo más sensato que podemos hacer los humanos es suicidarnos».
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Varios de sus compañeros declararon que se trata de una persona «tranquila». Un profesor de gimnasia del colegio indicó que «nunca hubo problemas con él», aunque se supo anoche que los padres habrían sido citados por problemas de integración de su hijo con el grupo.
De acuerdo con el secretario de Salud de la Municipalidad de Patagones, Alejandro Villemur, el joven habría reaccionado ante cargadas de sus compañeros porque «se sentía diferente de los demás». Algunas versiones apuntaron a que el chico escenificó varias veces en el aula apuntando con la mano a sus compañeros y dijo: «Pum, te maté». Una versión aseguró que antes de efectuar los disparos mortales, el joven habría dicho: «Ustedes tienen la culpa».
Se dijo que ayer, el joven -quien en apariencia, no se drogaba-, «tuvo una reacción, un desborde, explotó». Se aseguró que justo antes del episodio, habría discutido con los adolescentes que resultaron fatales víctimas de sus disparos.
Sin la verdadera historia de Rafael -que incluye su historia vital, psicológica, afectiva y sobre todo familiares difícil inferir un diag- nóstico. Podría tratarse de un caso «borderline» y con importantes trastornos de personalidad, donde la característica de aislamiento social -tan largamente referida ayer en las declaracioneses habitual y podría explicar la inusual reacción, carente de resortes inhibitorios, donde habría predominado una descarga emocional por sobre la razón.
• Peritajes
«Pudo haberse tratado de un brote, habría que ver de qué tipo, si hebefrénico, por ejemplo (tipo esquizoide). Hay que esperar para ver qué dicen los peritos», explicó María Fernanda González Castañón, psicóloga.
En la profundización del análisis habría que incluir cómo es la célula primaria, si el joven presenta trastornos psicopatológicos y baja autoestima, cuál es su relación con el grupo escolar y con sus ideales, si es autoexigido o autoexigente, si se ha sentido o no marginado.
«Desde un punto de vista que es el más prudente, habría que analizar en qué medida existe una falencia que no es del docente sino del sistema educativo que no contabiliza la imperiosa necesidad de llevar un archivo individual de cada niño en edad escolar y sus distintas etapas evolutivas», explicó Margarita Arana, también psicóloga.
Además, habría que evaluar el grado de vigilancia del gobierno sobre los medios de comunicación, sobre las formas en que se manifiesta el lenguaje hablado y corporal. Este episodio, no hay que olvidar, se produce en un contexto de desborde, de inseguridad y violencia callejera, donde hasta quienes protestan por trabajo y alguna postura ideológica (piqueteros) lo hacen con palos y a cara tapada.
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