23 de noviembre 2004 - 00:00

El sepelio de Aramburu

Los restos del arzobispo emérito de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, quien falleció el jueves pasado, fueron sepultados ayer en la Catedral metropolitana, tras la misa exequial que presidió el arzobispo porteño, cardenal Jorge Mario Bergoglio. La misa fue concelebrada por unos 25 obispos de todo el país y un centenar de sacerdotes en un templo colmado de fieles, religiosos y seminaristas.

Durante su homilía, el cardenal Bergoglio -quien adelantó su regreso de Roma para presidir la misa-destacó «el largo y fecundo camino» que recorrió Aramburu durante su vida pastoral y remarcó «la picardía que le era característica y esa gran ecuanimidad que poseía».

• Carta del Papa

Antes de la celebración, se leyeron cartas de pésame del papa Juan Pablo II, del cardenal Angelo Sodano y del sustituto Leonardo Sandri, llegadas especialmente desde el Vaticano con motivo de la muerte del prelado.

La carta del Santo Padre destacó que Aramburu vivió «con sobriedad y distinguiéndose por su prudencia y entereza», a la vez que remarcó «su generosa e intensa labor», «su gran dedicación a la causa del Evangelio» y «su profundo amor a la Iglesia y su celo por la salvación de las almas».

• Traslado

Participaron de la misa familiares del cardenal fallecido; representantes de otros credos y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri. En la entrada de templo, en tanto, había una corona de flores del vicepresidente, Daniel Scioli, y su esposa.

Una vez terminada la misa, el féretro con los restos de Aramburu fue trasladado en procesión hasta la capilla San Juan Bautista, ubicada en uno de los laterales de la Catedral, contigua a la que guarda los restos del cardenal
Antonio Quarracino. Aramburu falleció el jueves pasado, a los 92 años, por un paro cardiorrespiratorio, cuando descansaba en su residencia de Belgrano y fue encontrado muerto cuando personal del arzobispado pasó a buscarlo para trasladarlo hasta la iglesia de San Cayetano, donde concurría dos veces por semana para confesar.

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