27 de enero 2005 - 00:00

Espionaje

Si viviera, François Mitterrand estaría sentado hoy en el banquillo, acusado de haber montado en 1983 y 1986 un vasto esquema de escuchas ilegales que alcanzó a centenares de conocidos periodistas, políticos, actores y ciudadanos comunes.

La actriz Carole Bouquet, famosa en Francia, declaró ayer en París, complicando la situación de antiguos colaboradores del ex presidente socialista.

Los doce acusados se defienden argumentando que las escuchas eran parte de un plan antiterrorista, pero esta teoría resulta difícil de mantener conforme avanza el proceso. Estos enfrentan posibles penas de cárcel y fuertes multas. El supuesto responsable político ya no puede ser juzgado.

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