Los veteranos de la guerra de Malvinas que desde hace 100 días permanecen acampando en la Plaza de Mayo sortearon ayer el vallado que protege la Casa Rosada y se instalaron frente a la puerta principal, a la espera de una reunión con Néstor Kirchner.
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Los ex combatientes habían acordado con el gobierno mantener una reunión semanal para analizar una serie de reclamos que plantean, pero, ayer, disconformes con la falta de respuestas de la oficina del ministro del Interior, responsable del asunto, decidieron iniciar una huelga de hambre frente a la Casa de Gobierno.
Desde hace más de tres meses, los ex soldados están instaladosen la Plaza de Mayo en reclamo de una «pensión digna» de $ 1.200. Actualmente, cobran $ 420. Además, solicitan planes de cobertura de salud para ellos y sus familias.
Anoche, permanecían en la puerta de ingreso de la Casa Rosada, esperando que Kirchner les conceda una audiencia. «Se nos agotó la paciencia; hace 100 días que estamos en la carpa sin que se nos dé una solución al reclamo de una pensión digna», dijeron los voceros de los ex combatientes.
Ante el avance de los veteranos, la Casa de Gobierno dispuso el cierre de los accesos mientras el Presidente permanecía en su despacho, donde continuó, normalmente, con sus audiencias.
En tanto, voceros oficiales aseguraron que no se tomarán medidas «bajo presión». El nexo entre los ex soldados y el gobierno es el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien ayer aseguró que «el análisis de la política de Malvinas no se hace desde una carpa».
También recordó que, en medio de las soluciones que se están evaluando para satisfacer las demandas del sector, ya fueron censados 1.200 veteranos de guerra.
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