20 de agosto 2004 - 00:00

Garnil: detienen a padre y pareja de sospechoso

El padre y la pareja del buscado Cristian «Hígado» Muñoz fueron detenidos ayer en dos operativos simultáneos practicados por agentes de la DDI de San Isidro en la zona de Grand Bourg.

Se trata de Juan Manuel «el Gordo» Muñoz y de Lorena Lencina. Los investigadores los vinculan directamente con el secuestro de Nicolás Garnil y creen que también participaron en el de Cristian Ramaro.

Anoche, los padres de Nicolás agradecieron al gobernador bonaerense Felipe Solá la labor que desarrolló el equipo de la División Antisecuestro de la Policía en la investigación del secuestro y liberación de su hijo.

Las detenciones tomaron decidido impulso luego que la madre del adolescente reconociera fotográficamente a « Hígado» como uno de los delincuentes que los interceptó cuando regresaban de la iglesia el domingo del secuestro.

A la Policía le bastó el «okay» de la mujer para salir en búsqueda del peligroso delincuente. Desde hace varios días los investigadores venían insistiendo en la autoría de Muñoz en el secuestro con la complicidad con Cristian Carro Córdoba, otro de los cabecillas de la banda que, junto a Maximiliano «Pachu» Peñaflor, opera en la zona norte del conurbano bonaerense y tiene libre ingreso a las villas de emergencia. Un policía relató que Susana Garnil «primero hizo un dictado de rostro y después se le exhibieron fotografías en las que reconoció a 'Hígado' Muñoz».

• Testimonios

Aunque desde la Policía y desde la fiscalía se insistía en que el secuestrador (prófugo de la Justicia) podría estar oculto en Córdoba -donde también buscó refugio « Pachu» Peñaflor-, los vecinos comentaban ayer que «'Hígado' estuvo dos veces en la casa de su padre, el sábado pasado y ayer» y que «andaba en un Renault Clio azul», curiosamente, uno de los vehículos que fue utilizado para secuestrar a Nicolás.

«Todo el barrio sabía que andaba en los secuestros extorsivos, él lo comentaba y hasta dijo que se fue a Brasil»,
después del secuestro de Axel Blumberg.

Las declaraciones de los vecinos pusieron a los investigadores en una difícil situación.
La Policía «marcó» a «Hígado» Muñoz desde el mismo momento en que aconteció el secuestro del joven de San Isidro y cuando se produjo su liberación echaron a correr su nombre como uno de los principales sospechosos del caso. Se ignoraba, entonces, por qué no acudieron al domicilio de su padre o al suyo para detenerlo. Esta inexplicable situación robusteció la hipótesis de «zona liberada» que repetidamente esgrime Blumberg y que comienza a forjarse como una certeza.

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