El jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, prometió que República de Cromagnon «nunca más será una discoteca», y apoyó la creación de una fundación y un museo sobre la tragedia, en una reunión que mantuvo con los ex trabajadores del boliche incendiado el 30 de diciembre pasado.
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El encuentro con los jóvenes que trabajaban para Omar Chabán -y que perdieron a una compañera, Patricia González- se concretó en la noche del martes.
Tras la reunión los empleados se manifestaron « reconfortados por la posibilidad de dialogar» con Ibarra, aunque no dejaron pasar la oportunidad de expresarle el dolor por la pérdida de González y del resto de las víctimas.
En un comunicado, los trabajadores denunciaron que ya eran «víctimas antes del incendio, por la explotación sufrida de empresarios inescrupulosos como Chabán, su hermano y todos los socios que daban órdenes». Allí aseguraron además que se desempeñaban en «degradantes condiciones de trabajo, que incluían ver los pibes, fecha tras fecha, dados vuelta antes de que comenzara cada recital».
El equipo se organizó en la denominada Comisión de Ex Trabajadores de Cromagnon, con la intención de exigir justicia para las víctimas y pedir que se forme una comisión de investigación independiente, «a la manera de lo que fue el Nunca Más a la dictadura». Los empleados también exigieron «el fin de todo tipo de corrupción en los sistemas de control y de policía», y propusieron luchar «por todos los jóvenes en situación de riesgo» junto a la Fundación Patricia González, en el barrio de San Telmo, donde ella se crió.
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