1 de octubre 2004 - 00:00
Liberan sana y salva a una de las secuestradas
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Izarregui, de 42 años, permaneció unas 55 horas en manos de una banda de secuestradores que, en un primer momento, pidió un fuerte rescate.
• Acuerdo
En una comunicación telefónica registrada en la madrugada de ayer, los secuestradores aceptaron el dinero que ofrecían los familiares de la mujer y se coordinó el lugar de pago.
Por eso, por la mañana un hermano de Izarregui se dirigió a través de un sistema de postas hasta el partido de Escobar,donde fue obligado a arrojarel dinero en un descampado. En el caso de Patricia Nine, la Policía sospecha que la banda que secuestró a la hija de una empresario de Moreno estaría conformada por al menos 15 personas.
La hipótesis policial es la misma que abrigó cuando se produjeron los secuestros de Nicolás Garnil en San Isidro y del empresario del cuero, Gabriel Gaita, en Lanús.
En ambos casos fue vinculado Cristian «el Hígado» Muñoz, sindicado como el líder de una peligrosa banda que realizaba secuestros extorsivos, operando de Norte a Oeste con contactos en el sur del conurbano. Entre sus víctimas se contó al gerente de Telecom, Augusto Peña Robirosa, y a Cristian Ramaro, capturado en Tigre.
Muñoz era el lugarteniente de Maximiliano «el Pachu» Peñaflor, capturado durante un tiroteo en Córdoba por el secuestro del padre de Pablo Echarri y de Ramaro, cuyo rescate fue pagado casualmente en la localidad de Garín, la zona del noroeste del Gran Buenos Aires donde también liberaron a Nicolás.
El problema de esta teoría policial es que «el Hígado» murió al tirotearse con la Policía tras asaltar, junto a varios cómplices, un banco de la localidad bonaerense de San Miguel. Y «el Pachu» Peñaflor está preso.
Sobre esta presunción hay tres interpretaciones distintas: la posible reorganización de la banda de «el Hígado» y «el Pachu»; otra banda paralela que se apoderó del «corredor» donde solían operar estos dos peligrosos delincuentes. O, el más grave: la Policía no cuenta con datos certeros sobre el secuestro de Nine.
Aunque preocupante, la última apreciación tiene asidero en el descalabro que causó la nueva purga policial de León Arslanian y la extraña denuncia sobre un presunto complot para asesinar al ministro de Seguridad bonaerense.
Lo concreto es que los familiares de la joven continuaban anoche a la espera de una nueva comunicación de los captores en procura de acordar la liberación de la mujer.
El padre de la mujer, Eduardo Nine, es quien lleva adelante las negociaciones con los captores, quienes habrían exigido dinero a través de una llamada telefónica.



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