En Hollywood nadie lo puede creer: paladín de cuanta causa humanitaria haya surgido en los últimos años, a Elizabeth Taylor le están haciendo un juicio por poseer en su casa un cuadro de Van Gogh confiscado por los nazis a una familia judía, que la actriz se niega de restituir. Taylor compró «Vista del asilo y la capilla de Saint-Remy» por 258.000 dólares en una subasta de Sotheby's de Londres en 1963. Pero los herederos de Margarete Mauthner, su dueña legal, intentan recuperar esa obra, y sostienen que la actriz no ignora cuál es el origen de la pintura, robada por los nazis en 1939, y que además observó una actitud negligente en el momento de su subasta.
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El abogado canadiense Andrew Orkin, bisniteto de Mauthner, dijo que «la señora Taylor cometió un acto de negligencia. Ya cuando se subastó había numerosos indicios sobre el origen del cuadro, y sin embargo ella no les quiso prestar atención». Mauthner voló de Berlín a Sudáfrica en 1939 luego de que sus posesiones fueran confiscadas por los nazis. Sus herederos tienen ahora el derecho de reclamar la restitución de la obra según una ley internacional de 1998 referida a los bienes de las víctimas del nazismo. Sin embargo, Liz Taylor se resiste a desprenderse del Van Gogh: sus abogados iniciaron una causa en un tribunal de Los Angeles en busca de que se la declare la propietaria legítima. Informate más
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