6 de septiembre 2004 - 00:00

Marcha por AMIA será al Congreso

Después de dos días de estupor, las entidades de la comunidad judía montaron su respuesta al fallo que absolvió a todos los procesados en la causa por la «conexión local». Será en un acto que apunta a reeditar la conmoción que causó hace exactamente diez años la «marcha de los paraguas». El paralelismo que se busca es obvio: en ese momento, una multitud colmó la Plaza de los Dos Congresos pidiendo el esclarecimiento del peor atentado de la historia argentina. Una década después, la investigación está en el mismo punto que entonces. El acto, convocado formalmente por la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado, será apoyado por agrupaciones laicas y religiosas no judías, y los oradores también serán extracomunitarios. En tanto, los abogados de la DAIA y de la AMIA preparan el recurso que presentarán ante Casación contra el fallo de los camaristas.

Hace diez años, pocos días después del atentado contra la AMIA, los porteños llenaron la Plaza de los Dos Congresos. Una década después se repetirá la escena, para volver a exigir justicia.
Hace diez años, pocos días después del atentado contra la AMIA, los porteños llenaron la Plaza de los Dos Congresos. Una década después se repetirá la escena, para volver a exigir justicia.
El miércoles, la Plaza de los Dos Congresos se volverá a poblar de paraguas, igual que hace exactamente diez años y algunas semanas. Es que la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA marchará en el mismo lugar y recreando la escenografía que hace una década utilizaron para exigir el esclarecimiento del peor ataque terrorista en la historia argentina. Esta vez, la consigna será «Contra la impunidad y la injusticia», y la ambición de la entidad convocante es que la manifestación se reproduzca en todas las plazas del país.

Hoy, una década después de aquella lluviosa jornada en la que el país todo lloró a sus 85 muertos llenando la plaza, el fallo de los camaristas Gerardo Larrambebere, Guillermo Gordo y Miguel Pons -absolviendo de culpa y cargo a todos los imputados en la denominada «conexión local» y desestimando todo lo actuado desde 1995 hasta la fecha- hace que las víctimas vuelvan a convocar a la sociedad argentina para que la acompañe en su reclamo de justicia. Por eso, en el acto sólo uno de los oradores representará a la comunidad judía y surgirá de las filas de Familiares... (aún no está definido quién será); habrá dos más, de otros tantos sectores (se especulaba que podrían ser monseñor Jorge Casaretto y Estela de Carlotto) no judíos.

La modalidad de la convocatoria, el lugar y la fecha fueron propuestos el viernes por la dirigencia de la DAIA al resto de las entidades comunitarias; éstas se tomaron el fin de semana para considerarla, y ayer -en una reunión que se hizo en la sede de la calle Pasteur- se decidió aceptarla, con la salvedad de que la única entidad convocante sería Familiares..., y el resto (judías y no judías) se adheriría.

A la comunidad judía le tomó dos días reaccionar al duro golpe que fue el fallo de los camaristas. Después de la sorpresa inicial (no por las absoluciones, que se esperaban, sino porque de toda la causa lo único que quedó en pie fue la utilización de la trafic blanca como arma asesina), se reagrupó y pasó a la ofensiva.

• Apelación

«Aun cuando los imputados fueran inocentes, cosa que nosotros no creemos, el fallo ni siquiera habla de por dónde deben buscarse los verdaderos culpables. Y encima arrasa con toda la evidencia que trabajosamente se acumuló durante esta década. El fallo supera la peor de nuestras pesadillas», dijo a este diario una alta autoridad comunitaria. Por eso, anunció este dirigente, apelarán a la Cámara de Casación en cuanto conozcan los fundamentos de la sentencia de la Cámara.

«¿Si nos tenemos fe en esa instancia? Y, sí; pero la verdad es que los camaristas han destruido todas nuestras argumentaciones y pruebas de tal manera que resultará casi imposible que un tribunal superior 'dé vuelta' ese fallo»,
agregó el dirigente.

De todos modos, las diferentes actitudes asumidas en el seno de la comunidad judía
evidencian también lo que viene diciéndose desde hace diez años: la bomba contra el edificio de la calle Pasteur no sólo derrumbó paredes y acabó con 85 vidas; también provocó un estallido en el seno de la comunidad.

Veamos, si no, las diferentes (hasta divergentes) posturas asumidas frente al fallo:

• El grupo
Memoria Activa, que preside Adriana Reisfeld, saludó casi como un éxito el fallo del jueves, dado que su acción apunta a «ir más arriba». Sostienen que Telleldín, Ribelli y el resto de los policías bonaerenses acusados no son la conexión local, y por eso -salvo en el caso de Telleldín- sus abogados pidieron su absolución. Algunos de sus integrantes, luego de leído el fallo, insultaron fuera del tribunal con duros epítetos a Marta Nercellas, abogada de la DAIA.

• El grupo
APEMIA, que encabeza Laura Ginsberg, sostiene que el responsable del fallo -al que ataca- es Néstor Kirchner, que (afirma) habría presionado a los jueces. Sostiene su teoría en el hecho de que la sentencia recoge casi al pie de la letra los argumentos de Memoria Activa, los que a su vez fueron la posición oficial de Cristina Kirchner como presidente de la Comisión Bicameral encargada de investigar el atentado.

Familiares y Amigos..., en cambio, se manifestó siempre a favor de la condena de los acusados, pero haciendo la salvedad de que se trataba apenas de la punta del ovillo, del que había que seguir tirando para encontrar a los responsables en última instancia del ataque terrorista. Los tres grupos comparten, sin embargo, sus acusaciones al ex presidente Carlos Menem y a los ministros y funcionarios de la SIDE que -dicen- no investigaron el atentado o, directamente, lo encubrieron.

AMIA y DAIA fueron acusadas (sobre todo, esta última) por algunos grupos de familiares de complicidad con el juez Juan José Galeano y los fiscales Eamon Mullen y Barbaccia. De hecho, colaboraron estrechamente con la investigación y aportaron buena parte de los indicios que ahora los camaristas desestimaron de plano.

Hará falta entonces mucho más que la reconstrucción del edificio de la calle Pasteur
-hecho que también fue cuestionado dentro de la comunidad- para reconstituir el tejido de la comunidad judía argentina. Definitivamente, el fallo del jueves no hizo otra cosa que profundizar estas diferencias.

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