16 de septiembre 2004 - 00:00

Misiles abandonados: prometen más hallazgos en manos civiles

José Pampuro, ministro de Defensa, ayer junto a Jaime Garreta (secretario de Asuntos Militares), aseguró que el gobierno se ha dado cuenta de que en el país hay «corrupción» en materia de explosivos.
José Pampuro, ministro de Defensa, ayer junto a Jaime Garreta (secretario de Asuntos Militares), aseguró que el gobierno se ha dado cuenta de que en el país hay «corrupción» en materia de explosivos.
Los explosivos de uso militar encontrados el lunes pasado en la ciudad bonaerense de Olavarría eran «peligrosos para ser manipulados», pero «no habrían podido causar una explosión como la de Río Tercero», precisó ayer el gobierno. El secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, confirmó también que la empresa donde fueron encontrados los misiles es la misma que fue vinculada en la investigación por el atentado a la AMIA por ventas a la firma Santa Rita, propietaria del volquete depositado junto a la puerta de la mutual judía antes de la explosión.

«La empresa sólo cambió de nombre y ahora está a cargo del hijo de quien estaba en aquel momento, Mario Catala, pero son la misma gente»
, detalló.

Actualmente, la firma se llama Explosivos Centro y en 1994 tenía el nombre de Delbene y Serris. Catala debió informar en la causa AMIA sobre la venta del explosivo amonal que realizó a la empresa Santa Rita.

En una conferencia de prensa ofrecida en la sede del Registro Nacional de Armas (RENAR), el ministro del área, José Pampuro, explicó que se trata de «material de rezago de una exportación hecha a Perú en 1987», y anticipó que podría haber más novedades en los próximos días tras nuevos operativos de inspección dispuestos por su cartera.

El funcionario señaló que «la cantidad de material explosivo hallado no indica que hubiera podido producir una voladura como la de Río Tercero».

Pampuro
aprovechó la rueda con periodistas para destacar el «fuerte apoyo político» del presidente Néstor Kirchner para encarar un amplio proceso destinado a «transparentar y ordenar» el tema de explosivos, que «no había sido tomado con la seriedad que se merece en la Argentina, donde tenemos antecedentes de haber padecido situaciones no queridas».

• Tranquilidad

Curiosa expresión de Pampuro, que pertenece al mismo partido que gobierna el país desde hace 15 años (con el breve interregno aliancista de 1999-2001) y que ahora él descubre que ha tenido un tratamiento ineficiente en el área.

El propósito del Poder Ejecutivo con estas acciones -dijo el médico encargado de la Defensa de la Argentina- es
«llevar tranquilidad a la población de que estamos trabajando para replantear un sistema y un mercado que muestra un manejo de lo que es explosivo en la Argentina, no sólo peligroso y rudimentario, sino que evidencia cierto grado de corrupción», señaló el ministro.

Garreta
explicó que el material hallado en un depósito de la firma Explosivos Centro SA de Olavarría es «de uso civil y cohetes de uso militar, obsoleto, pero eso no quiere decir que no sea peligroso». Se trata de 24 cohetes aire-tierra para ejercicios, pintados de color azul, de unos 50 centímetros de largo, calibre 57 milímetros, armados, con espoleta, carga de propulsión y combustible, con ojiva inerte.

Garreta -que es periodista de profesión- detalló con aire de erudito en la materia que los explosivos «estaban todos juntos, mechas, fulminantes y material propulsante, contraviniendo todas las normas de seguridad, y están obsoletos, pero es peligroso para su manipulación y transporte», por lo cual calificó a quienes lo almacenaron como «suicidas».

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