Autoridades argentinas afirmaron que el montañero brasileño Eduardo Alvarenga Da Silva, fallecido la semana pasada en el monte Aconcagua, el más alto de América, fue víctima de su «negligencia» y la de su esposa, que lo acompañaba.
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Los dos montañeros brasileños se lanzaron a escalar el Aconcagua sin guías y alcanzaron la cima en un «horario inapropiado» sin los «equipos adecuados», según un comunicado oficial difundido ayer. El comunicado de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia de Mendoza, que controla el Aconcagua, responde a declaraciones en las que la esposa del montañero fallecido, Rita Bragatto, sostuvo que su marido murió por « fallas» en la operación para rescatarlos.
Bragatto, de 34 años, y su esposo, de 40, habían escalado el Aconcagua, de casi 7.000 metros de altura, el jueves pasado, pero en el regreso se hizo de noche y la pareja se perdió.
Alvarenga Da Silva murió el viernes último por la mañana de un paro cardíaco en un campamento situado a unos 6.100 metros, adonde la pareja fue llevada por otros montañeros que los habían hallado inconscientes a 600 metros de la cumbre del cerro. «Fue una falla en el rescate, porque empezamos a llamar a las siete de la noche y a las siete de la mañana fue que nos vinieron a atender», dijo el lunes, Bragatto por teléfono a la cadena Globo de televisión desde la ciudad de Mendoza.
Pero a juicio de las autoridades argentinas, hubo «negligencia» de los montañeros brasileños, tanto por no contratar guías como por la hora en la que llegaron a la cima del cerro y el tiempo que permanecieron allí.
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