22 de noviembre 2012 - 10:09
Piden perpetua para acusados del triple crimen de General Rodríguez
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Pidieron perpetua para los cuatro acusados
En cambio, a los Lanatta y a los Schillaci los consideró coautores de "privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por la participación de más de dos personas".
"El aporte de cada uno fue totalmente necesario, los redujeron, los mataron y los llevaron a un lugar frío. Esto significa que fueron coautores y ninguno tuvo el dominio funcional del hecho", remarcó Falabella, quien calificó a los imputados de "extremadamente agresivos" y "gente preparada que contó con ayuda hasta para la conservación de los cadáveres".
Previo a acusarlos, la fiscal dio crédito a lo declarado por el ex preso Juan Carlos Guevara, quien dijo que uno de los Schillaci le confesó en la cárcel los crímenes, y explicó que a lo largo del juicio quedaron descartados como autores algún acreedor de Forza y grupos militares o de seguridad por la forma en que se cometieron los asesinatos.
El fiscal dijo que durante el debate "se ha probado que el 7 de agosto de 2008, Sebastián Forza concurrió con Leopoldo Bina y Damián Ferrón al hipermercado Wal Mart (de Sarandí, en el partido bonaerense de Avellaneda) a una reunión previamente acordada con Martín Lanatta", el principal imputado. Mientras mostraba los registros de empresas telefónicas, explicó que "Lanatta arribó al lugar a las 12.44 desde su casa de Quilmes", y en horarios similares lo hizo el resto de los imputados.
Según el fiscal, tras permanecer en el local unos diez minutos, todos se trasladaron a la casa ubicada en Videla 631 de Quilmes, propiedad de Lanatta: "La reunión que definió la fatalidad fue la que se hizo allí, que demoró más de una hora, no la del Wal Mart", remarcó.
"Desde ese momento, las radios (Nextel) de las víctimas fueron silenciadas, o sea apagadas, hasta que se activaron poco más tarde en General Rodríguez", explicó en alusión a que no realizaron ni recibieron llamadas ni alertas.
Bidone recordó que según los estudios forenses, las víctimas permanecieron tres horas atadas con precintos, de acuerdo a las marcas que se hallaron en sus muñecas, y luego fueron asesinadas en General Rodríguez, donde detalló cómo se activaron nuevamente alrededor de las 16 todos sus teléfonos y los de los acusados.
Aseguró que una de las armas que se utilizaron para los crímenes fue la pistola calibre 9 de Forza, la cual fue hallada calcinada dentro de la camioneta de Ferrón, encontrada incendiada el mismo día de la desaparición de los empresarios. Es que, según Bidone, los asesinos se trasladaron tras los crímenes hacia la Capital Federal, donde también se encontró el auto de Forza.
Previamente, el fiscal vinculó también mediante llamadas a Martín Lanatta con Ibar Pérez Corradi, sindicado como autor intelectual de los crímenes, y afirmó que ambos "eran grandes comerciantes y alimentaban con efedrina la cocina de Ingeniero Maschwicz", manejada por los mexicanos Jesús Martínez Espinosa y Marcelo Tarzia (fallecido).
"Pérez Corradi y Forza proveían a esa cocina a través de Tarzia y éste tenía buena relación con Martín Lanatta. Pérez Corradi y Lanatta eran socios en el tema de la efedrina", remarcó.
Bidone además enumeró varias reuniones efectuadas entre el 24 de junio y el 7 de agosto entre los hombres asesinados y los imputados, y subrayó que Lanatta "compró una línea para hablar exclusivamente con Forza entre el 1 y el 7 de agosto de 2008 y luego darle muerte junto a sus recientes socios".
Lo que aún es un enigma para los investigadores es el lugar donde los cuerpos estuvieron guardados hasta que finalmente los arrojaron en un zanjón, donde fueron encontrados seis días después, el 13 de agosto de 2008.




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