De a poco, León Arslanian intentó remontar el error pero, para entonces, tanto Felipe Solá como el jefe de la Policía Bonaerense, además de una colección de funcionarios políticos y judiciales -en privado o en público-, habían cuestionado la veracidad de la denuncia sobre un complot policial en contra del ministro de Seguridad.
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Así y todo, Arslanian ratificó anoche la denuncia que, recibida a través de un 0800 en forma anónima, revelaba la existencia de un presunto intento para asesinarlo.
Hubo dos planteos especialmente duros en contra de la denuncia que Arslanian radicó en la Justicia y luego filtró a algunos medios de prensa.
Por un lado, la de Solá. «Yo no quiero tener prejuicios en contra de la Policía, pero tampoco quiero ser tonto.» El gobernador, que tiempo atrás supo dejar correr versiones de intentos desestabilizadores en su contra, evitó en este caso avalar el planteo de su ministro.
Por el otro, el jefe de la Policía Bonaerense, comisario Horacio Iglesias, calificó de una «infantilidad» la denuncia sobre el complot. «Yo personalmente, aunque respeto la opinión de mis superiores, descalifico a un anónimo», sostuvo el jefe policial.
Ante las críticas, Arslanian bajó el tono. «La denuncia no es que nos haya preocupado ni que pensamos que tenía consistencia ni que era una amenaza, ni un presagio ni algo que pudiera producirse; simplemente la pusimos en conocimiento de la autoridad para que la investigue», indicó.
Además, contó la secuencia de la denuncia que arrancó el viernes pasado cuando se recibió un llamado anónimo en un 0800 habilitado en la Departamental de San Isidro que detallaba la existencia de una reunión entre jefes policiales.
En la llamada telefónica, realizada presuntamente por un efectivo policial, se le advertía sobre una reunión realizada por el jefe de la Departamental de San Isidro, comisario Rubén Cabrera, con otros jefes policiales, con el objetivo de atentar contra Arslanian o liberar la zona para que se cometan delitos graves.
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