14 de febrero 2005 - 00:00

Se agravó la imagen internacional del estatismo argentino por drogas

Por lo menos dos gerentes de Southern Winds, línea aérea de capitales nacionales subsidiada por el Estado desde mediados de 2003, están implicados en un extraño caso de tráfico de drogas. También hay dudas sobre el comportamiento de la Policía Aeronáutica, ya que salieron de Buenos-Aires hacia Madrid, por un avión de esa línea, cuatro valijas con casi 60 kilos de cocaína, lo que permite suponer que no hubo el correspondiente escaneo de esas maletas por parte del personal aeronáutico. Las valijas tenían, además, membrete de la embajada argentina en España y aparecieron en la cinta del aeropuerto de Barajas sin que nadie las recogiera. El hecho parece expresivo de la corrupción y los delitos a que eran proclives las empresas estatales antes de las privatizaciones, y que supuestamente ahora vuelven en compañías subsidiadas. Aun cuando también se sospecha de casos de cohecho durante el proceso privatizador de la década del '90, la experiencia es que el estatismo tiene más chances de incurrir en delitos, porque no hay controles de las Bolsas o de los mercados. El presidente Kirchner prefiere, sin embargo, el estatismo, por eso anunció que el Correo Argentino no volverá a privatizarse y, en su momento, impulsó el subsidio a Southern Winds para que ésta no quebrara y, al mismo tiempo, se hiciera cargo de los ex empleados de LAPA y Dinar, agrupados en la estatal Lafsa, que por ahora nunca operó.

La Justicia Federal investiga si la Fuerza Aérea argentina permitió la salida de cuatro valijas con 60 kilos de cocaína con destino al aeropuerto de Barajas, España, evadiendo los controles de seguridad. El puente se hizo a través de la compañía aérea Southern Winds, y por el hecho hay dos gerentes detenidos, mientras que el hijo de un ex jefe de Ezeiza permanece prófugo.

La historia comenzó en setiembre del año pasado. Cuatro bultos con la inscripción «Embajada Argentina en España» llamaron la atención del personal de seguridad en el sector de arribos, dando vueltas en la cinta del aeropuerto de Barajas, sin que nadie las reclamara.

Un empleado de SW comunicó a las autoridades madrileñas que no podía acudir para retirar las maletas, por lo que un miembro de la Guardia Civil las abrió y descubrió en su interior 60 kilos de clorhidrato de cocaína acondicionados dentro de amplificadores vaciados. Los detenidos son el ex gerente comercial Fernando Arriete y el ex jefe de base de la compañía en el aeropuerto de Ezeiza Claudio Baudino. Quien permanece prófugo es Walter Beltrame, encargado del sector de atención a pasajeros e hijo del comodoro Alberto Beltrame (hoy separado del cargo), ex combatientede Malvinas y máxima autoridad de la Fuerza Aérea en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en ese momento. Al parecer, Walter Beltrame habría autorizado la salida de las valijas con la droga.

La causa, que tramita el juez Carlos Liporace, se inició en octubre, cuando Cristián Maggio (uno de los titulares de la empresa junto con su hermano Juan) se presentó a declarar en calidad de testigo de identidad reservada.

• Pareja presa

Cristián Maggio denunció que Beltrame había ordenado despachar las maletas a petición de dos viajeros frecuentes, los españoles Elena Toimil Batán y Ramón González Villar, que ya se encontraban en Madrid. Actualmente, la pareja está presa en España por otra causa de tráfico de drogas.

El denunciante señaló que Beltrame llamó varias veces desde España para asegurarse de que las maletas salieran sin problemas; su jefe, Fernando Arriete, afirmó en la indagatoria que Juan Maggio estaba al tanto de todo lo que se hacía en SW.

En el vuelo en que fueron transportadas las maletas viajaba el vicepresidente y apoderado de la firma,
Enrique Montero, cuya detención fue pedida por la Fiscalía, aunque el juez la desestimó.

Liporace se escuda en tres hechos fundamentales para encaminar la causa: 1) las valijas tenían el remitente de la « Embajada Argentina en España»; 2) fueron cargadas con prioridad en el compartimiento preferencial de la tripulación; 3) la desaparición del video grabado a través del sistema de cámaras digital del aeropuerto de Ezeiza. El juez sabe que esa cinta es fundamental y podría comprometer a Beltrame.
Por otra parte, Liporace sospecha que las valijas debían ser retiradas en la pista, aunque esta situación no se produjo, y fueron a parar a la cinta de la terminal aérea.

Por su parte, Southern Winds aclaró ayer -a través de un comunicado-que la empresa no sólo avanzó en la Justicia local, sino que, además, se presentó en la Justicia española, poniéndose a disposición de la investigación que allí se lleva a cabo.

«Delitos como el descubierto nos generan indignación y redoblan nuestro estímulo para actuar según las normas de seguridad con la convicción de que frente a cualquier tipo de ilícito no puede haber titubeos o especulaciones comerciales, sólo Justicia.»

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