18 de octubre 2004 - 00:00

Sin madre

Patricia Nine cumplió ayer 19 días en cautiverio desde que fue secuestrada el 28 de setiembre. Pese al desgarrador pedido de la familia, vecinos y amigos, no hubo liberación ni comunicación por parte de los captores. Las hijas de la mujer, de cinco y nueve años, pasaron un triste Día de la Madre, en espera de alguna novedad. Es penoso que una situación así se prolongue en el tiempo hasta confundirse con la rutina.

Patricia Nine cumplió ayer su día 19 de cautiverio, en concordancia con la celebración del Día de la Madre, y mientras sus allegados y vecinos redoblaron su clamor para que la liberen, los captores continúan en silencio y siguen sin comunicarse con la familia. Un allegado a la familia Nine dijo que el cuadro familiar durante la jornada del sábado «fue desesperante». «Las que más sufrieron en el Día de la Madre, fueron las dos hijas de Patricia, de cinco y nueve años, respectivamente, y la propia madre de Nine», contó.

«La familia no comprende por qué los captores no se comunican. La situación es desesperante»,
relató el allegado.

Familiares, allegados y vecinos de Nine se concentraron frente a la casa de Patricia, en Misiones y Beltrán, de Paso del Rey para pedir por la liberación de la mujer.

Desde las 18, los familiares se dirigieron a la catedral de Moreno para participar de una misa. Por la tarde, familiares y allegados a la mujer desfilaron por la pista atlética del Estadio Monumental, previo al partido entre River Plate y Almagro, y desplegaron dos banderas con la leyenda «Liberen a Patricia». Incluso, en el shopping Nine, perteneciente al padre de la mujer secuestrada, distintos comerciantes colocaron carteles con la siguiente leyenda: «Este local no hace ofertas por el Día de la Madre: por favor liberen a Patricia».

El sábado, unos 1.500 efectivos de la Policía Bonaerense y de otras fuerzas de seguridad realizaron 21 allanamientos en Luján en búsqueda del posible lugar donde Patricia Nine estuvo secuestrada, pero no dieron resultado.

Por la tarde del sábado, unos 230 automóviles llegaron en caravana a la basílica de Luján, y los vecinos participaron de una misa para pedir por la liberación de la mujer.

La misa contó con la particularidad de que el sacerdote autorizó a colocar en el altar algunas banderas que proclamaban la liberación de Patricia, que luego él mismo bendijo.

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