El CCD revolucionó la fotografía e inauguró la era de la transferencia digital de imágenes, al permitir que la luz sea capturada de forma electrónica en lugar de sobre una película.
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Sus aplicaciones se extienden a la medicina, facilitando los diagnósticos y la microcirugía, la astronomía y la oceoanografía, entre otras ciencias.
Un año después de su invención, Smith y Boyle demostraron el CCD en su cámara de vídeo por primera vez.
Una compañía estadounidense construyó en 1972 el primer sensor de imágenes con 100x100 píxeles, comercializado años después, y en 1981 apareció en el mercado la primera cámara con CCD incorporado.
Sin el CCD, el desarrollo de las cámaras digitales hubiera sido mucho más lento y no podríamos haber visto las imágenes del espacio tomadas por el telescopio Hubble o las del desierto rojo de Marte.
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