25 de enero 2005 - 00:00

Un Rosedal misterioso

Domingo soleado y misterioso en el Rosedal de Palermo. A la vista de todos desaparecieron los policías y las vallas que impiden el acceso a los autos, como ocurre cada fin de semana.

El parque estaba distintoy no para bien. Automóviles y taxis invadían la zona reservada sólo para quienes andan en bicicleta, corren, practican deportes, caminan o pasean. Los chicos eran los más desprevenidos, como ocurre siempre, desacostumbrados a la invasión de automóviles. Los padres debieron extremar los cuidados.

No faltaron los conductores que diseñaron su propia norma, asesorados por los cuidacoches, que estacionaron en cualquier cantero a 45 grados, obligando a los ciudadanos de a pie a dar rodeos porque cerraban su camino.

La gente preguntaba a cada conductor que pasaba por la zona, con el característico gesto de unir los dedos, qué hacían en ese lugar. Nadie se daba por aludido. El Rosedal era zona liberada.

La ausencia de policías aumentó el misterio. ¿Tendrá algo que ver con el nuevo Código Contravencional? ¿Habrá que esperar que atropellen a un niño para que vuelvan las vallas?
República de Cromañón enseñó mucho, pero se aprendió muy poco.

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