7 de octubre 2004 - 00:00

Víctima relató torturas

Roxana Yevara, la joven de 23 años que fue liberada en el partido bonaerense de Escobar tras permanecer secuestrada durante tres días, afirmó ayer que los captores, mientras la golpeaban, le dijeron que la iban «a matar y a tirar al Riachuelo».

En un dramático relato sobre lo que sufrió durante el cautiverio, la joven señaló que los secuestradores que la tenían en su poder, en un momento admitieron que se habían «equivocado» de víctima y que en realidad buscaban a una muchacha de nacionalidad peruana, pero de todas maneras decidieron extorsionar a su familia exigiéndole dinero y drogas. Con las marcas en su rostro de la feroz golpiza recibida durante su cautiverio, Roxana calificó de «horrible» la experiencia que le tocó vivir, y dijo que tuvo temor de no volver a ver a sus hijas y al resto de su familia.

Yevara, quien fue vendada y estuvo atada durante su cautiverio, aseguró también que uno de los secuestradores, el que la golpeó con más frecuencia, le dijo que él era, para ella, un «dios», y le advirtió que iba «a matarla».

«Me decían que yo era una peruana con la cara cortada, que me iban a matar y a tirarme al Riachuelo», afirmó la mujer en declaraciones realizadas a la prensa en su casa, ubicada en la calle Otamendi al 500, en esta capital.

También contó que mientras duró el secuestro -desde el viernes pasado hasta el martes a la madrugada- no la alimentaban, ni la dejaban ir al baño.

«Ellos no conocían muy bien a mi familia y al principio me decían peruana, pero después se dieron cuenta que se confundieron, y dijeron: 'Por esta, igual nos van a dar plata'», recordó la chica, quien en su breve contacto con la prensa estuvo acompañada por su esposo, Rafael.

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