30 de septiembre 2004 - 00:00

Vuelve ola de secuestros

Una mujer de 42 años fue secuestrada en el partido de Tigre por delincuentes que exigieron un alto rescate para liberarla sana y salva, mientras que la hija de un empresario de Moreno capturada el martes permanece aún cautiva. En este último caso, se trata de Patricia Nine, de 35 años, cuyos captores ya se comunicaron con sus familiares y exigieron el pago de un rescate.

La llamada extorsiva por Nine se habría producido en la madrugada de ayer y se realizó desde un teléfono público de la zona sur del conurbano bonaerense. El padre de la joven, el empresario Eduardo Nine, dueño del shopping Nine de Moreno, habría sido quien escuchó la exigencia de parte de un hombre, que habría pedido, además, que mantuviera a la Policía fuera del caso.

De todas formas, policías de la División Antisecuestro de la Bonaerense y la Justicia Federal de Mercedes está investigando el secuestro extorsivo. Ayer hubo 15 allanamientos en distintos lugares del conurbano bonaerense.

La captura de la mujer se produjo el martes por la mañana, cuando llevaba en su Chevrolet Astra a sus hijas y a sus sobrinos al colegio privado Bartolomé Mitre Day School.

• Intercepción

A unos 200 metros de la escuela, la mujer fue interceptada por al menos cuatro hombres fuertemente armados que la obligaron a bajar del automóvil y se la llevaron en otro, un Renault Laguna con los vidrios polarizados, que luego apareció abandonado. Según los numerosos testigos que presenciaron el episodio, al menos uno de los delincuentes estaba con la cara cubierta con una media y otro de sus cómplices portaba un fusil FAL. Además, en el lugar quedó abandonado un cargador de una pistola calibre 9 milímetros, el mismo utilizado por las fuerzas de seguridad.

Según fuentes policiales, la banda que mantiene en cautiverio a Patricia
«es profesional y organizada» y sospechan que el secuestro «puede extenderse varios días».

En tanto, una mujer de 42 años se encuentra desaparecida desde el martes al mediodía, cuando se dirigía a su casa del partido de Tigre, y horas más tarde su familia recibió un llamado en el que le exigieron un importante rescate.

El hecho es para los investigadores «llamativo», ya que la mujer no pertenece a una familia adinerada, no tiene auto y suele movilizarse de su casa al trabajo en tren, por lo que no se explica por qué la eligieron para cobrar un rescate.

El caso se inició cuando la mujer, identificada como
Laura Izarregui, salió de su trabajo en una concesionaria de autos de Victoria rumbo a su casa del partido de Tigre.

A los investigadores les resultó llamativo que Laura se haya retirado sola de su trabajo, cuando habitualmente lo hace con la prima, quien trabaja junto a ella, así como también la elevada cantidad de dinero exigida por los captores.

Como Laura no llegó a tiempo, su madre, con quien vive, llamó al trabajo, donde le informaron que hacía rato que se había ido, dato que preocupó a la mujer.

Por comentarios que la madre realizó a los vecinos, el caso llegó a oídos de la fiscal federal de San Isidro,
Rita Molina, que inició una investigación de oficio, para la cual convocó a la Policía.

Según los investigadores, horas después de la desaparición de la mujer, en su casa se recibió un llamado extorsivo, en el que una persona exigió un rescate en dólares para liberarla con vida.

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