Once años después del
peor atentado sufrido por la
Argentina, familiares se
encuentran sin siquiera una
investigación en marcha.
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Sin embargo, en este aniversario del mayor ataque terrorista sufrido por la Argentina podría parafrasearse una de las preguntas que los chicos judíos les hacen a sus padres en la cena de Pésaj, la fiesta que recuerda su liberación de Egipto:
El de hoy, entonces, será el primer aniversario que encuentra a los familiares con las manos absolutamente vacías, casi sin esperanzas de que alguna vez no ya se condene a los culpables directos y a los ideólogos del 18 de julio, sino apenas de que se conozcan sus nombres y sus rostros, tal como pasó en Nueva York, en Madrid, en Londres.
Y a pesar de esta aparente desesperanza, Luis Czyzewski, Olga y Marina Degtiar, el rabino Angel Kreiman, Sergio Bursten y otros que perdieron hijos, hermanos y cónyuges en el atentado perseveran en buscar
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