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Según datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional porteña, el año pasado se abrieron 117.973 causas en 49 juzgados de Instrucción (penas mayores a 3 años de prisión), cuando en 2001 se habían iniciado 109.182.
Las denuncias de hechos delictivos menores también aumentaron: en igual período pasaron de 76.294 a 83.757 (9,78% más) en los 14 juzgados Correccionales que comprende la Cámara.
Además, se adelantó que en lo que va del año, en los juzgados ordinarios penales, se iniciaron más causas.
«Desde 2000, cayó la proporción de denuncias sobre la cantidad de delitos cometidos. Ahora hay una tendencia alcista, pero el subregistro de hechos de inseguridad sigue siendo importante», explicó Diego Gorgal, experto en inseguridad de Grupo Sophia.
En efecto, las encuestas de victimización elaboradas por el Gobierno porteño muestran que más de 70% de los delitos cometidos en la Ciudad de Buenos Aires no se denuncia.
«Que se inicien más causas es indicador de la recuperación de la credibilidad. No es prueba de que exista mayor o menor nivel de inseguridad», aseguró Osvaldo Albano, abogado penalista.
Por eso, al comparar las cifras de expedientes penales iniciados en 2000 y 2001, se detecta una baja promedio de 18%, cuando en realidad el nivel de inseguridad había aumentado. «Los delitos no disminuyeron porque no hubo motivos para ello. Si en 2001 aumentó la pobreza, la desocupación, la deserción escolar y el hambre, también lo tuvo que hacer el delito. Lo que ocurrió de 2000 a 2001 fue que la gente bajó los brazos, perdió la credibilidad», recalcó el especialista.
Las causas penales que se abrieron el año pasado en los juzgados de Menores no muestran aumento, como ocurrió en los de Instrucción o Correccionales, sino todo lo contrario: disminuyeron 32,23% de 2001 a 2002. «Esto no significa que haya menor cantidad de menores involucrados en hechos delictivos, sino que se mudan y que delinquen en distintos puntos de la Capital y el conurbano. Se lleva en estos casos sólo un expediente, generalmente en la provincia», destacó una fuente judicial consultada.
El mejor indicador para medir el nivel de inseguridad es la tasa de homicidios y no la de robos, porque los primeros siempre se denuncian y, en cambio, los segundos no.
De 1995 a la fecha, el promedio de homicidios cada 100 mil habitantes en la Capital pasó de 2 a 5.
«Teníamos estándares de seguridad típicamente europeos y ahora nos estamos 'latinoamericanizando'. Teníamos tasas de homicidios comparables a ciudades como Madrid, Londres o París, de 2,5 a 3,6 muertes cada 100 mil personas», explicó Gorbal.
El conurbano muestra un peor promedio de muertes por homicidio: 18 -casi 3 veces la tasa porteña-. De acuerdo con cifras publicadas el año pasado por la Dirección Nacional de Política Criminal, la tasa de delitos contra la propiedad cada 100.000 habitantes (denunciados y no denunciados) es de 2.391 robos y 2.051 hurtos.
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