25 de febrero 2004 - 00:00

México invalidó operativo de lavado inducido por EE.UU.

La noticia pasó casi inadvertida: un tribunal federal de México acaba de tumbar la Operación Casablanca. La acción presentada por el gobierno norteamericano como el golpe más duro de su historia contra el lavado de dinero del narcotráfico fue declarada ilegal. Aquí fue la base que sustentó las denuncias de Elisa Carrió sobre la participación de bancos y empresas que operaron en la Argentina con fondos de la droga provenientes del Cartel de Juárez.

Según la interpretación de la Justicia mexicana, la Operación Casablanca fue una trampa de lujo en la que agentes del gobierno de Estados Unidos utilizaron como «señuelo» a varios banqueros.

• Infiltrados

En mayo de 1998, el Departamento de Justicia anunció el fin de la operación de drogas en la que agentes de la Aduana de Estados Unidos, haciéndose pasar por lavadores de dinero, se infiltraron en la organización delictiva de Carrillo Fuentes, alias «El señor de los cielos», del Cartel de Juárez. Como parte de la operación, los agentes lavaron dinero para el cartel a través de bancos mexicanos y venezolanos. Duró 30 meses, produjo 142 detenciones, sospechosos de trabajar para los carteles de la droga de Colombia y México. Cuatro de ellos fueron ejecutivos mexicanos.

Este tipo de accionar es una práctica común en el terreno norteamericano: se denomina «sting» (picadas) y consiste en que funcionarios el Departamento del Tesoro, de la DEA y del FBI, haciéndose pasar por narcotraficantes, invitan a delinquir a funcionarios o individuos ofreciéndoles cuantiosas comisiones. En el momento de cobrarlas, las autoridades registran y graban todos los actos, y así se convierten en una prueba legal en ese país.

Precisamente ese mecanismo fue cuestionado y declarado ilegal por la Justicia de México. El pasado 4 de febrero, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal de ese país, determinó que los ejecutivos mexicanos fueron inducidos al delito mediante engaños de agentes del Servicio de Aduanas de Estados Unidos.

Entendió que
los directivos participaron de un conjunto de operaciones bancarias que autorizaron y tramitaron, como derivación de la «provocación delictiva» por parte de agentes encubiertos e informantes confidenciales que formaron parte de una operación secreta implementada por el gobierno norteamericano, de la cual México nunca fue informado.

• Absueltos

Aunque de noviembre de 1996 a mayo de 1998 los agentes encubiertos «lavaron» u$s 67.881.000 por conductos de bancos mexicanos, el tribunal federal consideró que no se blanquearon fondos de origen ilícito, sino recursos que en todo momento estuvieron bajo el control del Departamento del Tesoro estadounidense. Por eso, absolvió a los ejecutivos y los liberó después de que permanecieron 5 años y nueve meses detenidos.

Como una derivación de la Operación Casablanca realizada en México, en la Argentina fue allanada la sede de la empresa Mercado Abierto y su presidente,
Aldo Ducler, relacionado con el cartel de Juárez. Pero la investigación norteamericana comprometió también al Federal Bank de las Bahamas, que fue calificado como un vehículo offshore para clientes del Banco República de Raúl Moneta, además de lanzar sospechas sobre Alfredo Yabrán, Amadeo Juncadella y María Julia Alsogaray y, obviamente, sobre el gobierno del ex presidente Carlos Menem.

Toda esa información le llegó a la entonces diputada
Elisa Carrió, de la mano de la subcomisión del Senado de los Estados Unidos, que identificó con los números 9 y 10 los casos que corresponden el MA Bank y al Federal Bank, respectivamente. El informe dice que: MA Bank de las islas Cayman y Federal Bank de Bahamas son dos bancos offshore asociados con grandes operaciones comerciales en la Argentina. La licencia del Federal Bank fue suspendida el 13 de febrero de 2001 por el gobierno de Bahamas. El MA Bank sigue funcionando luego de cerca de 10 años de operaciones. Ambos bancos eran nada más que bancos cáscara, es decir, que no contaban con ninguna oficina física para realizar sus negocios bancarios con los clientes y existían a través de sus respectivas relaciones.

«Ninguno de los bancos tenía una licencia bancaria argentina a pesar de gozar de clientela argentina y actividades bancarias argentinas, y ninguno fue sometido jamás al análisis de algún regulador bancario.»

Y se remarca que pese a esta condición, ambos bancos cáscara offshore pudieron abrir cuentas en dólares estadounidenses en el Citibank de Nueva York, obtener sistemas automatizados del Citibank para el envío de giros internacionales en dólares y mover más de u$s 1.000 millones a través de sus cuentas estadounidenses. De ellos, 7,7 millones eran dinero ilegal de la droga en el caso del MA Bank, y 1 millón correspondía a dinero de sobornos en el caso del Federal Bank.

Estas consideraciones pasaron a engrosar el «informe Carrió», ahora tambaleante. Aunque en aquella época se lo llegó a comparar con el «Nunca más», una investigación sobre el Proceso militar realizada en la década del '80. El informe de la comisión presidida por Carrió tiene 1.200 páginas, está dividido en 14 capítulos y varios subcapítulos
.

• Retorno

El Cartel de Juárez volvió a la escena hace una semana, cuando el fiscal del caso María Marta García Belsunce trajo, casi de la nada, la vinculación del asesinato con el dinero del narcolavado. Todo porque Laura Helena Burges de Taylor, hermana de la amiga de María Marta y acusada de deshacerse de las pruebas, fue vinculada a esta organización aunque después la Justicia le declaró la «falta de mérito».

En definitiva, la
Operación Casablanca puso al desnudo prácticas que aquí son consideradas ilegales. Muchos casos han sido anulados al descubrirse que se indujo al delito.

Esta vez, el accionar de los agentes encubiertos no tuvo el éxito que se pretendió al emparentar la denominación Casablanca
con aquel extraordinario film en que Claude Reins protagonizaba al jefe de policía corrupto que pretende clausurar el café de Humphrey Bogart. En esta operación, tampoco estaba Ingrid Bergman.

Dejá tu comentario