Eduardo Duhalde pidió ayer sin disimulos la renuncia de Carlos Fayt a la Corte Suprema de Justicia. Lo hizo al responder acusaciones del veterano magistrado que responsabilizaban al Ministerio de Economía de haber operado la filtración de su fallo para provocar su apartamiento de la causa que más preocupa al gobierno y a los bancos: la inconstitucionalidad de la pesificación, que con el voto de Fayt se convertía en sentencia de la Corte por reunir los 5 votos junto a Guillermo López, Adolfo Vázquez, Julio Nazareno y Eduardo Moliné O'Connor. El cruce mediático entre el Presidente y el juez de la Corte hace naufragar los esfuerzos del ministro de Justicia, Juan José Alvarez, de resguardar a la Corte como institución, y retrotrae el enfrentamiento entre ambos poderes a los mejores días de la euforia gubernamental para echar a los máximos jueces por juicio político u otras audacias que llegaron a imaginar hombres prominentes del duhaldismo. El propio Duhalde había reclamado prudencia que, en la conferencia de prensa de ayer, pareció olvidar.
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Sorpresiva-
mente, el
presidente
Duhalde presionó ayer para la salida de Fayt. Adujo límites de edad que fija la Constitución.
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Duhalde -pese a repetir mucho de los conceptos que su ministro de Justicia transmite en privado-se salió de libreto y además de avalar la excusación del juez de la Corte, atacó a fondo:
Para Duhalde la filtración se produjo desde la misma Justicia, defendió a los funcionarios de Roberto Lavagna y lanzó la sospecha: «En realidad el Ministerio de Economía no recibe los fallos de los jueces. Los borradores de los fallos circulan entre los jueces. Si fue el doctor Fayt, si fue un secretario del doctor Fayt u otro juez el que se lo pasa a un periódico; todos nos enteramos por
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