Fue una sorpresa: Oscar Alberto Aguirre, quien había sido la base de la denuncia por presunta corrupción contra el sacerdote Julio Grassi -creador de la Fundación Felices Los Niños de Hurlingham-, presentó una nota escrita de puño y letra diciendo que no quería ser «particular damnificado» en el juicio contra el religioso. Todos los testigos que habían sido presentados en «Telenoche» de «Canal 13» hace tres años y medio negaron haber sido sometidos a abuso alguno por Grassi. Quedaban dos. Un menor de seudónimo «Ezequiel» quien luego se retractó también y hoy vive con su hermana y «Gabriel», su seudónimo cuando era menor. Se trata de Oscar Alberto Aguirre, hoy de 23 años.
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El presentó la nota de no ser más damnificado sin firma de su abogado ni siquiera del psicólogo Enrique Stola que lo había atendido. Por cartas previas de Aguirre se corroboró su real autoría a ese texto del desistimiento. Se ignora el motivo.
El no ser Aguirre «particular damnificado» no hace caer el juicio porque al hacer una denuncia penal son los fiscales del Estado, en este caso de Morón, Dres. Galarza y Sandra Mingolo, los que lo tienen que llevar adelante. Aguirre puede ser llamado como testigo, aunque se debilitó más la escasa consistencia que ya tenían las acusaciones contra el sacerdote.
Declararse Aguirre no « particular damnificado» significa que automáticamente cesó en sus funciones y quedó fuera del juicio el abogado Juan Pablo Gallego que era un duro atacantede Grassi, y quien más se presentaba contra él en programas televisivos e informaba a la prensa del caso. Gallego, ante esta imprevista situación, pretendió él mismo tomar el papel de abogado y «particular damnificado» y permanecer en el juicio como representante de una entidad denominada Comisión de Seguimiento de los Derechos del Niño.
El Tribunal
El Tribunal del juicio oral de Grassi, formado por los doctores Pedro Rodríguez, Roberto Torti y Rodolfo Castañares, ante la extemporalidad de la solicitud del abogado Gallego le rechazó el pedido y en los fundamentos le dice que su petición es un «error jurídico», es decir, ajeno al derecho vigente. El «particular damnificado» es la persona que se considera ofendida. Si desiste nadie puede ocupar su lugar. La insistencia de Gallego es porque si seguía de alguna manera dentro del juicio, algo ya hoy imposible, podía hacer preguntas a testigos y actuar junto a los fiscales. Aguirre ni lo usó en su desistimiento escrito al Poder Judicial y probó así que no lo quiere como su letrado.
El psicólogo Enrique Stola también fue dejado de lado por «Gabriel» Aguirre y pidió que no se tomara en cuenta su desistimiento alegando que el joven buscó «autocastigarse» y dio detalles que como profesional debió resguardar, si fueran ciertos, sobre un paciente. El Tribunal aquí observó la falta de legitimación de este presentante.
Scola es un psicólogo que alguna vez mantuvo polémicas científicas con el padre Julio Grassi en cuanto a si es mejor un núcleo familiar pequeño para educar a uno de los chicos abandonados en la calle o institutos grandes donde hay cientos. Se interpone hacia lo mejor la falta de posibilidades de lograr hogares reeducativos voluntarios para tantos miles de chicos en esas condiciones. La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, tiene un solo instituto oficial. La Fundación del Padre Grassi ya atendió a casi 5.000 chicos con establecimientos medianos o grandes distribuidos en varias partes del país.
En ese enfrentamiento pedagógico legítimo entre Grassi y Stola estalla un conflicto judicial femenino en Morón: una vacante de jueza de menores fue cubierta por el Poder Judicial con una Dra. Gandolfo, que venía desempeñándose en la asesoría de menores. La decisión irritó a la Dra. Ravena Godoy, que ocupaba en ese juzgado vacante la secretaría y creía que lograría el cargo de jueza. Le reprocha a un juez de garantías Meade por considerarlo culpable de perder el concurso. Meade varias veces había sido juez subrogante de menores en ese juzgado sin titular. También era Meade amigo del fiscal general de Morón Nieva Woodgate.
A Ravena Godoy le consiguen un cargo de jueza de menores, pero en San Isidro. No lo acepta inicialmente y va a pedirle ser asesora jurídica de la Fundación al Padre Grassi que le responde que la institución no puede pagarle lo que ganaría como jueza. Irritada Ravena Godoy, sin estar de turno, meses después recibe en San Isidro a un menor -el nombrado Aguirre hoy de 23 añosllevado por Irene Bais y Mirian Lewin, productoras de «Telenocheinvestiga» en «Canal 13». «Clarín» andaba buscando algo contra Grassi por haberse negado éste a declarar como testigo contra Rodolfo Galimberti y asociados y por necesitar algo periodísticamente explosivo para el retorno a pantalla de Telenoche. Baiss inclusive llega al insólito en periodismo de ser productora y periodista y dejar asentado un pedido formal de tenencia del menor Aguirre.
La jueza Ravena Godoy, de otra jurisdicción, no remite el caso del menor «Gabriel» a los jueces naturales de Morón sino directamente a su amigo el juez Meade. Lo demás son complicidades, desmentidas, separaciones (a Meade por prejuzgar, a un fiscal Flores por adulterar la declaración de un testigo a favor de Grassi, a fiscal Bustamante que al tomarle declaración al religioso le aconsejó que lea «El Proceso» de Kafka si no entendía por qué estaba en medio de un insólito proceso judicial). En meses vendrá el juicio oral sin «particulares damnificados» y haber renunciado a tener abogados.
Hoy los numerosos letrados del padre Grassi como Jorge Sandro, Hernán Maloney, Laura Fechino, Andrea Novello y Luis Osler discutirán las pruebas para ese juicio al padre Julio Grassi que nació como una venganza de juezas heridas y de «Clarín» aprovechando cuando ya nadie cree que tenga sustento serio para llevarse a cabo. Hay un «legajo de identidad reservada» que nunca se les mostró a los abogados defensores y que hoy se los deberá hacer conocer.
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