Los destinos naturales son la alternativa perfecta para quienes quieren alejarse por unos días del bullicio de la ciudad. A poco más de 300 kilómetros de Buenos Aires existe un pequeño pueblo donde las aves, el agua y el campo forman una postal única que es muy difícil de encontrar en otros puntos del país.
Se trata de Melincué, una localidad de aproximadamente 2.800 habitantes cuyo principal atractivo es un enorme espejo de agua en el que viven flamencos australes. Si bien el principal atractivo es observarlos en libertad, también se puede disfrutar de actividades acuáticas, recorridos por construcciones antiguas y diferentes espacios para conocer el pasado de la comunidad.
El paisaje está marcado por una enorme extensión de agua y fauna silvestre.
Gentileza - Santa Fe Turismo
Dónde se ubica Melincué
Melincué está en el sur de la provincia de Santa Fe, a unos 337 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Se encuentra en una extensa zona de llanura donde los humedales son fundamentales dentro del paisaje. El gran protagonista es la laguna de Melincué, que supera los 120 kilómetros cuadrados y contiene una amplia diversidad de especies animales.
Su valor ambiental fue reconocido a nivel internacional a partir de su declaración como Sitio Ramsar, categoría destinada a humedales considerados especialmente relevantes para su conservación. Entre sus habitantes más están los flamencos australes, que tiñen el paisaje con sus tonos rosados y salmón.
En determinados momentos del año también llegan aves procedentes de otras regiones, lo que convirtió al pueblo en una opción cada vez más elegida por quienes prefieren escapadas en la naturaleza y buscan una experiencia diferente a la que ofrecen los puntos turísticos más conocidos.
Este es el hotel histórico que fue alcanzado por el agua.
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Qué se puede hacer en Melincué
La mayor parte de las actividades gira alrededor de la laguna, quienes buscan tranquilidad pueden recorrer sus costas, descansar frente al agua o dedicar parte del día al avistaje de flamencos y otras aves autóctonas y migratorias. También existen alternativas para quienes prefieren una visita con mayor movimiento:
- Kayak
- Kitesurf
- Windsurf
- Pesca
- Navegación
- Caminatas por la costa
- Avistaje de fauna
Durante el verano, el kitesurf es el deporte más practicado y hasta se organizan encuentros que convocan a deportistas provenientes de diferentes lugares. Uno de los paseos más particulares es el de las ruinas de un antiguo hotel, que quedó parcialmente cubierto después de las crecidas y modificaciones en el nivel de la laguna. Actualmente, sus restos pueden apreciarse durante excursiones en kayak o embarcaciones.
El recorrido histórico sigue dentro de la localidad, en lugares como El Viejo Fortín, el Museo Histórico y la iglesia local, espacios que permiten conocer la identidad de la comunidad. Melincué también cuenta con celebraciones tradicionales, encuentros gastronómicos, carnavales y actividades de automovilismo.
El destino perfecto para olvidarse del estrés.
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Cómo ir hasta Melincué
Desde la Ciudad de Buenos Aires, lo mejor es viajar en auto. El trayecto empieza por la Ruta Nacional 8 hasta llegar a la localidad de Hughes y después sigue por la Ruta Provincial 93 en dirección a Melincué. El recorrido suele tomar cuatro horas, aunque la duración va a depender del tránsito.
También se puede llegar en transporte público desde Retiro, donde salen servicios de ómnibus hacia ciudades cercanas como Venado Tuerto o Firmat. Una vez ahí, el último tramo puede hacerse en taxi u otras alternativas de transporte local hasta Melincué.