Estudios científicos destacan el impacto positivo de las mascotas en la calidad de vida.
A partir de los 50 años, muchas personas pasan por cambios importantes en su rutina diaria, su vida laboral y su entorno social. Por ese motivo tanto el bienestar emocional y físico se vuelve una prioridad, y cada vez más estudios científicos destacan el rol que pueden tener las mascotas en esa etapa de la vida.
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Lejos de ser solo compañía, los perros se convierten en la clave para la salud. Investigaciones de organismos como la Asociación Americana del Corazón y la UNAM señalan que convivir con un perro no solo mejora el estado de ánimo, sino que también impacta directamente en la salud cardiovascular y cognitiva.
Por qué conviene tener un perro después de los 50 años
A esa edad el sedentarismo, el estrés y el aislamiento pueden aumentar e incorporar un perro a la vida cotidiana puede ser una muy buena herramienta para mejorar la calidad de vida.
Diversos estudios coinciden en que tener un perro después de los 50 años aporta beneficios, que van mucho más allá de lo emocional. La rutina que implica cuidar una mascota impacta directamente en la salud física, mental y social.
Entre los principales efectos positivos, se destacan:
Mejora de la salud cardiovascular:
Según la Asociación Americana del Corazón, las personas con perros tienen hasta un 24% menos de riesgo de muerte por cualquier causa y un 31% menos por enfermedades cardíacas.
Mayor actividad física diaria:
Sacar a pasear al perro obliga a moverse todos los días. Esto reduce el sedentarismo y mejora la condición física general sin necesidad de rutinas exigentes.
Regulación de hormonas del bienestar:
La convivencia con perros estimula la producción de dopamina, serotonina y oxitocina, relacionadas con el placer y el vínculo afectivo. Al mismo tiempo, reduce el cortisol, la hormona del estrés.
Estimulación cognitiva:
Las tareas diarias (alimentarlo, pasearlo, jugar) ayudan a mantener la mente activa, lo que puede retrasar el deterioro cognitivo.
Reducción de la soledad:
Para muchas personas, el perro se convierte en un compañero constante, lo que disminuye la sensación de soledad y tristeza.
Además, especialistas remarcan que los perros obligan a tener una estructura en el día a día. Tener horarios para alimentarlos, sacarlos o jugar ayuda a ordenar la rutina, algo clave cuando muchas personas dejan de trabajar o cambian sus hábitos.
Además el vínculo que se genera con una mascota puede ser terapéutico. Los perros responden al afecto, reconocen emociones y acompañan de manera constante, lo que fortalece el bienestar psicológico.
Las mejores razas de perro para tener como mascota siendo adulto
Si bien cualquier perro puede adaptarse a distintos estilos de vida, hay algunas razas que suelen ser más recomendadas para personas mayores de 50 años por su carácter, tamaño y nivel de actividad.
Al momento de elegir, es clave tener en cuenta el espacio disponible, el tiempo para dedicarle y el nivel de energía del animal.
Algunas de las opciones más recomendadas son:
Caniche (Poodle):
caniche
Inteligente, fácil de entrenar y de tamaño adaptable. Ideal para quienes buscan un perro activo pero manejable.
Pug:
pug
De carácter tranquilo y muy afectuoso. Requiere menos ejercicio, lo que lo hace ideal para rutinas más relajadas.
Labrador Retriever:
labrador
Sociable, equilibrado y muy compañero. Aunque es más grande, tiene un temperamento amigable y fácil de llevar.
Golden Retriever:
golden retriever
Similar al labrador, es paciente, cariñoso y excelente para generar vínculos emocionales fuertes.
Dachshund o Salchicha:
Dachshund
Pequeño, activo y muy leal. Se adapta bien a espacios reducidos.
Más allá de la raza, también se recomienda considerar la adopción. Los perros adultos suelen ser más mucho tranquilos que los cachorros y tienen hábitos formados, lo que podría llegar a facilitar la convivencia.
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