Aunque es una práctica que a la mayoría le encanta, recorrer un catálogo, elegir productos, llenar un carrito y completar un pedido suele terminar con un pago. Pero ahora, una nueva especie de aplicaciones recrea todo ese proceso y elimina justamente ese último paso.
La propuesta empezó a tener éxito en Asia y después aparecieron versiones en otros países. Su objetivo es imitar la expectativa que se genera al momento de hacer una adquisición online en restaurantes, productos y repartidores que existen solamente dentro de la pantalla y no te hace perder dinero.
Las plataformas imitan elementos habituales de los comercios electrónicos.
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El origen del fenómeno: de Corea del Sur al mundo
Las llamadas dopamine sites empezaron en Corea del Sur y no tardaron en llamar la atención por una muy básica, permitir que una persona atraviese las distintas etapas de una compra online, pero sin gastar dinero ni recibir ningún producto real. El nombre hace referencia a la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y la búsqueda de recompensas. Estas plataformas parten de la idea de que una parte de la satisfacción ya se encuentra durante la búsqueda, selección y espera.
Por eso, imitan elementos conocidos de cualquier comercio electrónico como catálogos, carritos, botones de pago y seguimiento de pedidos. Todo pasa de manera virtual y termina sin una transacción verdadera. A partir del fenómeno surgieron otras versionas fuera de Corea del Sur. Algunas se enfocaron en comida y delivery, pero se fueron por la tecnología, ropa o decoración.
Algunas aplicaciones recrean experiencias de delivery dentro de la pantalla.
¿Cómo funcionan las compras simuladas en las apps de dopamina?
El funcionamiento empieza de la misma manera que una tienda online común y corriente. El usuario recorre distintos artículos, selecciona aquello que le interesa y lo agrega a un carrito. Después puede avanzar por las etapas de una operación ficticia. Dependiendo de la aplicación, esto puede incluir:
- elegir productos de un catálogo
- seleccionar variantes como talle o color
- armar un carrito
- completar un pago simulado
- seguir una entrega virtual
El objetivo es recrear la experiencia sin que exista un cobro real. Algunas plataformas también agregan recompensas internas, estadísticas y logros para extender el uso. Aunque los pedidos ficticios son gratuitos, no todas las funciones lo son. Algunas ofrecen suscripciones que desbloquean estadísticas adicionales, nuevos comercios virtuales u otras herramientas.
Los simuladores incorporan carritos, pedidos y funciones interactivas.
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El caso FakeEats: delivery ficticio y repartidores virtuales
FakeEats aprovecha la misma lógica pero con el delivery. La aplicación permite elegir platos dentro de restaurantes inventados, armar un pedido y mirar después cómo un repartidor ficticio avanza por un mapa hasta completar la supuesta entrega. La experiencia dura 12 minutos y, al final, el sistema muestra una estimación de cuánto dinero habría costado ese pedido si hubiera sido real.
Para que la simulación se sienta más real, FakeEats incorpora fotografías, menús, calificaciones, rachas de uso y logros. Algunos de estos últimos permiten desbloquear nuevos establecimientos dentro de la plataforma. La experiencia básica es gratuita, pero la versión Pro suma funciones como:
- estadísticas más detalladas
- alertas adicionales
- acceso a otros restaurantes simulados
La aplicación también registra determinados datos de actividad, como las funciones usadas y la frecuencia de las sesiones, asociados a un identificador aleatorio del dispositivo. Además, puede tener una ubicación aproximada gracias a la dirección IP y la zona horaria. Para usar una posición precisa en el mapa del reparto, solicita autorización y, según su política de privacidad, no guarda las coordenadas GPS en sus servidores.
La propuesta también abrió un debate sobre hábitos de consumo digital.
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PeykMart y el uso de simulación contra las compras compulsivas
Otra versión del concepto es PeykMart, una plataforma desarrollada en Filipinas que combate las compras impulsivas. En vez de concentrarse en comida, permite recorrer artículos de diferentes categorías como tecnología, ropa y decoración. El usuario puede elegir productos, elegir variantes y avanzar hasta un pago falso.
Incluso genera una dirección ficticia para completar la experiencia. La plataforma se presenta como una alternativa para hacer una pausa antes de llevar a cabo una compra impulsiva, permitiendo que la persona atraviese el recorrido de elegir algo sin que necesariamente termine pagándolo. De todas formas, estas aplicaciones no eliminan los incentivos económicos, ya que algunas cuentan con planes pagos y funciones premium, así que el modelo puede terminar haciendo lo que promete eliminar.