Con el dato de inflación más alto en 32 años también llegó una batería de medidas de alivio impulsadas por Sergio Massa, ministro de Economía y candidato presidencial por Unión por la Patria, que apuntan a que la actividad siga teniendo dinamismo. Sin embargo, preocupa el efecto búmeran que podría tener esta inyección de liquidez en la economía
Las medidas son alrededor veinte y van desde la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en compras de la canasta básica, pasando por el nuevo piso de Ganancias, hasta retenciones cero para las economías regionales y la liberación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).
De esta manera, el Gobierno busca apaciguar la onda expansiva de la devaluación del tipo de cambio oficial (22%) del pasado 14 de agosto y adelantarse un poco a la economía que viene poniendo liquidez en los bolsillos de los argentinos con lo que la expectativa oficial es que todo ello se vea reflejado en el consumo, pero los analistas advierten sobre las contras que podrían traer.
¿Un nuevo Plan Platita?
Las medidas llegan en un momento crítico. En medio de una dinámica de precios descontrolada, en la que fomentar el consumo de los sectores más postergados y afectados por la devaluación y posterior escalada de precios, resulta de por más urgente en este contexto. Así, un universo de más de nueve millones de personas se verá alcanzado por este alivio.
A pesar del esfuerzo oficial, tanto economistas como la oposición han criticado las medidas de Massa y las llamaron "un nuevo Plan Platita”, que dicen que tiene fines electorales. Según su mirada, las directrices solo empeorarán los problemas de la economía.
No obstante, desde el Ejecutivo no cuentan con un traslado directo precios, puesto que además de las medidas trabajan en ajustar los controles de precios, así como en los acuerdos con grandes supermercados para mantenerlos a raya, según fuentes oficiales.
Inflación: la lupa del mercado sobre las medidas de Massa
Tanto J.P. Morgan como Moody's proyectan una inflación mensual de dos dígitos hasta fin de año después de que el Gobierno optara "por una corrección discreta única del 22% del tipo de cambio oficial luego de las elecciones primarias” porque, en comparación con episodios de devaluación previos.
“La transmisión a los precios resultaría mucho más fuerte esta vez y la mayor parte se produciría en los primeros dos meses posteriores a la devaluación, en medio de la falta de un programa de estabilización, una brecha cambiaria persistentemente amplia y la alta inercia inflacionaria”, alertó la entidad.
El banco de Wall Street señaló además que el impacto de la devaluación se evaporará por la inflación y eso llevará a la necesidad de un salto cambiario aún mayor. Esto coincide con la mirada de algunos economistas consultados por Ámbito, quienes consideran que algunas medidas anunciadas por Massa "están en el camino correcto" pero dejan ciertas dudas como: qué pasará con la mayor emisión que requerirán estos anuncios y qué presión ejercerá sobre los tipos de cambio y precios.
Costo fiscal de las medidas
Sostienen que "no alcanza a mejorar la situación económica de los hogares y que el costo fiscal será de alrededor de $350.00 millones. En síntesis, aseguran que es "un poco más de lo mismo".
Un informe elaborado por Consultatio Investments sostiene que además del atraso de los precios regulados y del tipo de cambio real, las medidas de alivio complicarán el punto de partida para el próximo gobierno, puesto que lo impulsado por la actual gestión promete una mayor presión sobre la inflación futura.
Esto, además, complica el cumplimiento de las metas plasmadas en el Presupuesto 2024, en donde se estipula una inflación del 70%, un dólar a $600 y un déficit del PBI del 0,9%. Para la mencionada consultora, "la inflación se seguirá profundizando, lo que a su vez implica que el efecto de la devaluación del tipo de cambio oficial se licuará en tiempo récord y el tipo de cambio en términos reales volverá a niveles precios al salto cambiario".
Y es que, como explica Andrés Reschini, las medidas "van en el sentido correcto" puesto que es "muy necesario bajar la presión impositiva". El tema es que se hace "sin un plan que las integre y sabemos que el Estado va a seguir gastando lo que deja de ingresar", por lo que es muy probable que ejerzan "más presión sobre el nivel de precios y el tipo de cambio".
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Las medidas buscan traer alivios al bolsillo.
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Para el economista Federico Glustein, las medidas, son tardías y no alcanzan a mejorar la situación económica de los hogares. Opina que terminarán "echando más nafta al fuego inflacionario, ya que no habrá ajuste de gasto, sino todo lo contrario" advierte.
Para Salvador Vitelli, head of Research en Romano Group, la política de alivio de Massa "es un tanto imprudente". Como bien explica el analista, esto perjudica fuertemente las cuentas públicas, puesto que "no vienen bastante holgadas y en definitiva esto puede llegar a atraer una mayor monetización del déficit" generando presiones inflacionarias.
En línea con los otros analistas, celebra la baja de impuestos, pero subraya el problema de que esa reducción de gravámenes "siempre tiene que estar anexada una baja del gasto porque si no, tarde o temprano, termina siendo mayor toma de deuda "la famosa emisión monetaria".
Vitelli concluye diciendo que estas medidas podrían representar casi 2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) en costos fiscales y expresa su inquietud sobre cómo se financiará este gasto, dada la alta emisión monetaria previa y la baja demanda de dinero, lo que aumenta el riesgo de inflación e "incluso hiperinflación".