Asesinan a eritreo tras confundirlo con un atacante
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Mila Haftom Zarhum yace en el piso tras el ataque. Luego fue trasladado a un hospital donde murió.
También el premier israelí, Benjamín Netanyahu, condenó el ataque al migrante ante el Parlamento.
"Que nadie piense que puede tomar la justicia en sus manos", afirmó, tras recordar que en situaciones como las que se vivieron en la estación de autobús, el trato de los presuntos atacantes es una tarea que le corresponde a las fuerzas del orden.
Zarhum había llegado a Israel hacía cuatro años, tras estar enrolado en las fuerzas armadas eritreas. Como muchos de sus compatriotas, había dejado el país a la búsqueda de un destino mejor.
Gente que lo conocía recordó que había llegado al país de hecho por casualidad. Trabajaba en Ein Habsor (Neghev) en una granja donde se cultivan flores. "Era una persona delicada, un hombre de bien", comentó el representante de la sociedad: "estamos muy afligidos por su muerte", comentó, Zarhum había llegado el domingo a Beer Sheva para obtener una extensión del visado de permanencia en el país. Pero terminó encontrándose en el lugar y en el momento equivocado.
En el medio del caos que se generó en la estación de autobús tras los disparos de un atacante árabe, un agente de seguridad vio al eritreo a quien disparó, pese a que el joven estaba desarmado.
Sus amigos destacan que Zarhum tuvo tiempo sólo para gritar, quizás en inglés, "soy un refugiado".
Por los pasillos de la estación de autobús había una muchedumbre enloquecida de furia. "Era gente violenta, disgustante", comentó un testigo citado por el sitio web. "El lugar más caliente del Infierno", dedicado a los temas sociales más delicados de Israel, añadió.
Según el testimonio, estaba claro que Zarhum no llevaba armas. "Sin embargo, sus atacantes siguieron golpeándolo con un banco, escupiéndolo y lanzándole patadas", además de "insultarlo y desearle la muerte", precisó.
Un par de agentes intentaron detener al grupo enfurecido pero sin lograrlo: "era imposible detenerlos", añadió el testimonio.
Lo ocurrido en la central de autobuses provocó la firme reacción del editorialista del Yediot Ahronot, Dani Adino Abeba, un judío de origen etíope, quien invitó a sus lectores a dedicar mayor atención a los migrantes africanos que viven en Israel.
"Esta no es su guerra. Ellos, como gran parte de nosotros, viven en el miedo frente a la realidad israelí", precisó, tras recordar que Zarhum se había instalado en el país "para sostener
económicamente a sus familiares en Eritrea".
Por otra parte, según Assaf, una ONG israelí que trabaja con los migrantes, lo mínimo que Israel puede hacer ahora es organizar el traslado del cuerpo de Zarhum a Eritrea e indemnizar a los familiares.
Pero en algunos portales de la extrema derecha los "chacales" están al acecho y se complacen por lo ocurrido, además de destacar que lo sucedido en la central de autobuses puede convertirse en una advertencia para los migrantes africanos



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