Evo Morales dejó en una incómoda posición al español Rodríguez Zapatero y a Lula da Silva,
quienes confiaban en poder negociar con el presidente boliviano la largamente anunciada nacionalización
de los hidrocarburos.
Madrid (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - España y Brasil, dos de los países más afectados por la nacionalización del gas y el petróleo en Bolivia, manifestaron ayer su «profunda preocupación» y señalaron que defenderán sus intereses con «diálogo y firmeza». El gobierno de Madrid advirtió, además, respecto del futuro de la relación bilateral, mientras que Brasilia comenzó a buscar apoyo en otros países de la región.
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Un día después del anuncio del Decreto 28.701 -que establece la nacionalización de la producción de petróleo y gas, en una decisión que afecta a Repsol YPF y otras empresas españolas-, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero convocó al encargado de negocios boliviano en España, Alvaro del Pozo, para manifestarle su posición y hablarle de las posibles «consecuencias sobre las relaciones bilaterales».
La Cancillería española expresó en un comunicado su «más profunda preocupación ante el decreto supremo» y dijo que espera que «se abra entre el Ejecutivo de Bolivia y las empresas extranjeras una negociación en la que se respeten los intereses de ambos».
El gobierno español, según el mismo texto, espera que La Paz evite «el envío de una señal negativa hacia la comunidad inversora internacional».
Madrid «sigue muy de cerca la situación y seguirá trabajando en coordinación con el conjunto de países que mantienen las relaciones más intensas con Bolivia para que se llegue a una solución satisfactoria para las partes», expresó la Cancillería.
Las críticas de la principal fuerza de la oposición, el Partido Popular (PP), no demoraron. «La política internacional se debe hacer con países serios que respetan las reglas del juego y que generan seguridad jurídica», opinó el presidente del PP, Mariano Rajoy, repudiando la política tolerante del gobierno hacia Evo Morales.
Cumbre
Mientras tanto, Brasil anunció que Luiz Inácio Lula da Silva y Morales se reunirán «en los próximos días» para discutir los alcances de la nacionalización del petróleo y el gas en esa nación andina, indicó una nota presidencial en la que informaba que ambos mantuvieron una conversación telefónica sobre la medida. El encuentro se realizará mañana en Puerto Iguazú (Argentina) y asistirán también Néstor Kirchner y Hugo Chávez. En el comunicado, el gobierno de Lula reconoce la «soberanía» de la decisión, pero aclara que «actuará con firmeza y tranquilidad en todos los foros, en el sentido de preservar los intereses de Petrobras». Según fuentes oficiales, Lula -que encabezó reuniones de emergencia- también conversó ayer por teléfono sobre la situación en Bolivia con Néstor Kirchner y Hugo Chávez, en el comienzo de una ofensiva regional para sumar apoyo.
Inspiración
Replicando lo ocurrido en España, parte de la oposición y el empresariado brasileños criticaron la estrategia diplomática de Brasil hacia Bolivia.
«No hay duda de que ese populismo nacionalista de Bolivia está inspirado y, según consta, está siendo auxiliado por el presidente de Venezuela. No hay duda de que hay una coordinación, vimos el pasado fin de semana la firma en Cuba de un Tratado Comercial de los Pueblos, entre Venezuela, Bolivia y Cuba», dijo Rubens Barbosa, alto directivo de la Federación de Industrias de San Pablo (Fiesp).
Divergencia
«La ironía es que Brasil no sólo invitó a Venezuela a entrar en el Mercosur, sino que también extendió la invitación a Evo Morales», afirmó Barbosa en la radio «CBN».
La conclusión, dijo, es que «hay una divergencia entre la actitud ideológica de apoyo y solidaridad a Bolivia (por parte de Brasil) y las acciones que Bolivia está tomando en relación con Brasil, en relación con el presidente Lula y Petrobras».
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