París (ANSA, AFP) - El primer ministro francés, Dominique de Villepin, cambió ayer su versión sobre el escándalo de espionaje que sacude a su país, en el que supuestamente el jefe de gobierno intentó enlodar a su rival dentro del oficialismo, el popular Nicolas Sarkozy, para dejarlo fuera de la carrera presidencial para suceder a Jacques Chirac el año que viene.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El caso Clearstream, como se conoce al escándalo por el nombre de una financiera luxemburguesa, se hizo público hace dos años, cuando una investigación, que resultó ser un montaje, implicó a varios funcionarios de estar involucrados en sobornos por la venta de fragatas a Taiwán.
Según el diario «Le Monde», el ex coordinador del servicio de inteligencia, el general Philippe Rondot, declaró en la Justicia que en 2004 recibió la orden de De Villepin y del presidente Jacques Chirac de comprobar la culpabilidad de Sarkozy y a otros funcionarios en el citado caso de coimas.
Cambio
En una conferencia de prensabrindada ayer, De Villepin cambió su declaración del martes sobre el tema, cuando dijo que el nombre de Sarkozy «no fue citado en ningún momento» en el caso Clearstream. «El nombre de Nicolas Sarkozy no fue citado en relación con cualquier asunto», dijo el premier hace tres días.
Ayer, en cambio, De Villepin admitió que Sarkozy fue mencionado, pero sólo en su rol de ministro del Interior, cargo que el popular político ocupaba entonces.
«Estoy preocupado en evitar toda interferencia, toda rivalidad entre los servicios y, en particular, entre el Ministerio del Interior, donde está Nicolas Sarkozy, y el ministerio de Defensa», enfatizó el premier.
La polémica parece debilitar más la figura del primer ministro. Algunos dirigentes del partido de centroderecha gobernante, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), temen que el escándalo arrastre a Chirac. Antes de este episodio, De Villepin ya se encontraba en su piso de popularidad, a raíz de su fracaso en imponer un plan de empleo juvenil.
Espía
Además de De Villepin, el nombre del general Rondot también impacta en la opinión pública francesa. Se trata de un ex agente secreto de elite, responsable, entre otros encargos, de la captura del terrorista venezolano «Carlos» en 1994 en Sudán. Rondot, de 69 años, pasó sus 40 años de vida activa en un total anonimato y se retiró hace algunos meses, pero su tranquilidad se acabó cuando declaró ante la Justicia que en 2004 el gobierno le encargó verificar el contenido de un informe anónimo entregado a un juez, en el que aparecían políticos que poseían cuentas secretas en Luxemburgo.
En la lista brindada por un misterioso informante, falsa según se comprobó después, estaba Sarkozy, entonces ministro del Interior y rival personal de De Villepin.
«De Villepin me comunicó las instrucciones recibidas de parte del presidente Jacques Chirac: había que verificar si los nombres de esta lista tenían cuentas por medio de la sociedad Clearstream», declaró Rondot a los jueces, según los extractos publicados por el periódico francés «Le Monde».
«Me metieron en este asunto podrido y me dijeron: 'Arreglátelas'», aseguró el general.
Dejá tu comentario