Lima y Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Perú y Venezuela quedaron al borde de la ruptura diplomática luego de que Caracas ordenara retirar a su embajador en Lima, en una fase más de la escalada que protagonizan como consecuencia de la protesta del presidente Alejandro Toledo por la intervención de Hugo Chávez en las elecciones peruanas. Tras el escándalo, el candidato nacionalista Ollanta Humala condenó la injerencia de Caracas e intentó desmarcarse del mandatario venezolano.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El retiro fue anunciado por Chávez desde La Paz la noche del miércoles y se produjo pocas horas después de que en Washington Lima denunciara a Venezuela ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) por interferencia en asuntos internos, apelando a la Carta Democrática Interamericana. Perú ya había retirado a su embajador en Caracas el sábado pasado.
En la OEA, ambos países protagonizaron un acalorado debate a través de sus embajadores, en el que intercambiaron severas acusaciones de intromisiónen sus respectivos asuntosinternos. El representante venezolano alegó que Chávez no intervino en las elecciones peruanas, sino que se defendió de imputaciones lanzadas por el socialdemócrata Alan García, quien, en un cruce de palabras la semana pasada, lo llamó «sinvergüenza» por criticar el Tratado de Libre Comercio (TLC) y señaló que el gobierno de Lima «debería pedir que los organismos exijan cordura al señor Chávez y lo sancionen».
Por su lado, Humala lamentó el retiro del canciller y dejó claro que «deplora y condena» las intervenciones de Chávez, aunque remarcó que ésta se debió «a las provocaciones» del ex presidente García.
«Deploro y condeno estas injerencias, pero son las personalidades de cada uno», aseguró el candidato en una entrevista con la cadena local América Televisión, en la que también señaló que la retirada de los embajadores « beneficia» a los defensores del TLC entre Perú y EE.UU.
Dejá tu comentario