Madrid (AFP, Reuters, EFE) - El gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero expresó su «más profunda preocupación» tras el anuncio de nacionalización de hidrocarburos formulado por Evo Morales. La noticia impactó en España, principalmente debido al papel de Repsol como una de las principales operadoras energéticas de Bolivia. Un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores expresó su intención de que se abra un proceso de « auténtica negociación y diálogo» con las empresas inversoras.
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El ejecutivo pidió que «se respeten los intereses de unos y otros» y se evite «el envío de una señal negativa» hacia los inversores internacionales, según el comunicado.La petrolera Repsol YPF, el grupo eléctrico Iberdrola y la Red Eléctrica Española son las tres empresas españolas con presencia en el mercado energético, eléctrico y de hidrocarburosen Bolivia. «El gobierno español sigue muy de cerca la situación y seguirá trabajando en coordinación con el conjunto de países que mantienen las relaciones más intensas con Bolivia para que se llegue a una solución satisfactoria para las partes», concluyó la declaración oficial.
Claro que las reacciones más duras provinieron del opositor Partido Popular (PP). La formación que dirige Mariano Rajoy reclamó a Zapatero que «se involucre personalmente en la defensa de los intereses de las empresas españolas en el exterior». Según el PP, el anuncio del gobierno boliviano «demuestra el fracaso de la política exterior» del actual gobierno español y «la falta de peso en el contexto internacional».
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