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9 de agosto 2026 - 14:30

Ni Apple ni Nvidia: la empresa más rica de la historia vendía especias y valía u$s7.400 billones

En una época donde la tecnología estaba lejos de ser la industria más rentable, esta compañía logró ganancias muy superiores a las de las empresas que hoy dominan el mercado.

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Así lucían los productos más cotizados de la empresa que superaba en ganancias a los gigantes tecnológicos de hoy.

Freepik

Apple y Nvidia están entre las empresas más valiosas del mundo y alcanzaron cifras de miles de millones de dólares. Sin embargo, el récord histórico lleva a una época completamente distinta, cuando una parte enorme de los negocios internacionales giraba alrededor de productos como la pimienta, el clavo de olor y la nuez moscada.

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Detrás de esa historia estaba VOC, creada en los Países Bajos en 1602. Sus barcos viajaban hasta Asia para conseguir mercadería muy buscada en Europa y, con el paso de los años, esa actividad creció hasta alcanzar una escala difícil de imaginar hace más de cuatro siglos.

En su época, el valor comercial de las especias superaba con frecuencia al del mercado tecnológico actual.

La historia de VOC y su importancia hace varios siglos

A fines del siglo XVI, las especias eran productos muy caros. La pimienta, la canela, el clavo de olor y la nuez moscada recorrían enormes distancias antes de llegar a los compradores, y esa dificultad hacía que se pagaran precios muy altos por ellas.

Portugal tenía una posición privilegiada en ese comercio. Muchos vendedores neerlandeses dependían de los cargamentos que llegaban a Lisboa, hasta que los conflictos políticos de aquellos años complicaron esa forma de trabajar y los llevaron a buscar una ruta propia hacia Oriente.

En 1595 partieron cuatro embarcaciones rumbo al actual territorio de Indonesia. La expedición fue muy dura: murieron muchos tripulantes y regresó poca carga. Aun así, el viaje demostró que podían llegar por sus propios medios hasta los lugares donde conseguían los productos que buscaban.

Después aparecieron más grupos interesados en hacer el mismo recorrido y surgió otro problema. Todos querían comprar la misma mercadería, por lo que ofrecían cada vez más dinero en origen y luego bajaban los precios al regresar para vender antes que sus rivales.

En 1602, varios de esos comerciantes se unieron y formaron la Vereenigde Oostindische Compagnie, conocida como VOC. En lugar de juntar dinero para una sola expedición y repartir lo ganado al regreso, introdujeron el capital permanente y emitieron acciones negociables, dando origen al primer mercado bursátil del mundo.

La nueva organización recibió además poderes poco comunes para una firma privada. Podía construir fuertes, tener soldados, utilizar buques de guerra, emitir su propia moneda, firmar acuerdos y gobernar territorios. Eso le daba mucha más fuerza para cuidar sus rutas y desplazar a quienes intentaban competir con ella.

Ni chips, ni celulares, ni pantallas: la pimienta, el comino y el clavo de olor eran los productos más cotizados.

Cómo VOC llegó a valer más de u$s7.000.000 millones

Las especias fueron el punto de partida, pero con el tiempo se sumaron muchas otras mercaderías. Té, café, azúcar, algodón, seda, arroz, porcelana, madera y metales también se trasladaban entre distintos puertos y dejaban nuevas ganancias.

El tamaño alcanzado fue enorme para la época. En sus mejores años llegó a contar con unas 150 naves comerciales, cerca de 40 buques de guerra, alrededor de 50.000 empleados y una fuerza armada de aproximadamente 10.000 hombres.

Otra parte importante del dinero venía del control sobre ciertos productos. Bajo el mando de figuras implacables como el gobernador Jan Pieterszoon Coen, la firma destruyó el puerto de Yayakarta en 1619 para fundar Batavia (actual Yakarta), su centro de operaciones centralizado desde donde imponía mejores condiciones para después revender lo adquirido.

VOC también recurrió a la violencia para imponer ese dominio. Uno de los casos más graves ocurrió en las islas Banda, donde se producía gran parte de la nuez moscada. En 1621, sus fuerzas atacaron a la población después de que los líderes locales rechazaran venderle de manera exclusiva. Hubo asesinatos, expulsiones y personas esclavizadas.

Ese poder dejó enormes beneficios durante décadas. Quienes habían puesto dinero recibían una parte de lo ganado y hubo períodos en los que esos pagos llegaron al 40% de la inversión inicial. Algunas veces incluso cobraban con productos en lugar de efectivo.

Hacia 1720, VOC habría alcanzado su mayor valor. Una estimación muy difundida calcula que hoy equivaldría a unos u$s7.400.000 millones, una cifra superior a la alcanzada por las mayores compañías actuales.

VOC hizo fortuna con el comercio de especias, pero la mala administración y la expansión de sus operaciones desataron su crisis.

El fin de la empresa multimillonaria

Con el paso del tiempo, mantener una estructura tan grande empezó a costar demasiado. Había que sostener una enorme flota, fuertes, depósitos, soldados y miles de trabajadores repartidos a grandes distancias. Además, el requisito de enviar todas las cargas a Batavia antes de salir a Europa ralentizaba la logística frente a sus competidores.

VOC también fue perdiendo parte de la ventaja que había tenido durante sus mejores años. Cambiaron los productos más buscados y crecieron el té, el café, el azúcar, el algodón y los textiles, donde había más rivales y resultaba mucho más complicado imponer condiciones.

Dentro de la organización aparecieron otros problemas. Algunos empleados usaban depósitos, información y medios de transporte para hacer operaciones por su cuenta, aceptar sobornos o quedarse con parte de los cargamentos. Mientras tanto, los gastos seguían aumentando.

La empresa empezó a recibir menos ingresos, pero continuó pagando grandes sumas a sus inversores. Para cubrir lo que faltaba pidió préstamos y las deudas crecieron hasta convertirse en una carga cada vez más difícil de sostener.

En 1780 comenzó la Cuarta Guerra Anglo-Neerlandesa y la situación empeoró todavía más. Los británicos capturaron embarcaciones y bloquearon rutas importantes, por lo que se perdieron cargamentos e ingresos cuando las cuentas ya venían muy complicadas.

La compañía terminó dependiendo de la ayuda del gobierno neerlandés. Su autorización venció el 31 de diciembre de 1799 y no fue renovada. El Estado asumió las deudas y varias de sus posesiones, mientras la organización dejó de existir después de casi 200 años.

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