La Generación Z creció con una forma de trabajar bastante distinta a la de generaciones anteriores, pero muchos servicios cotidianos todavía responden a otras reglas. En ese choque encontró una oportunidad Snag, una startup que puso el foco en el mercado de alquileres y acaba de levantar u$s4 millones para acelerar su crecimiento.
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La startup de alquileres que resolvió un dilema de la Generación Z y levantó US$ 4 millones
El proyecto nació al detectar que conseguir una vivienda seguía siendo mucho más difícil para quienes no encajaban en el perfil clásico de inquilino.
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La empresa apunta a una forma de alquilar más flexible, pensada para jóvenes con trabajos y rutinas menos tradicionales.
La empresa fundada por Selin Sonmez y Nikos Georgantas se metió en un terreno donde ya existían soluciones informales, aunque dispersas y con pocas herramientas pensadas específicamente para quienes buscaban una vivienda.
El problema de alquilar con ingresos variables e inestables
Alquilar en Nueva York suele exigir algo más que poder pagar todos los meses. Muchos propietarios piden que el interesado demuestre ingresos anuales equivalentes a unas 40 veces el valor mensual del alquiler. En un departamento de u$s3.000, por ejemplo, eso supone acreditar cerca de u$s120.000 al año.
El requisito se vuelve más difícil de cumplir para quienes no tienen un único sueldo. Es el caso de creadores de contenido, freelancers, emprendedores y trabajadores que cobran por proyectos o reparten sus ingresos entre distintas actividades. El dinero puede alcanzar, pero no necesariamente aparece en un recibo mensual fácil de presentar ante un propietario.
Gracie Grasseth se encontró con ese escenario cuando intentó alquilar a los 22 años. Trabajaba como modelo, producía contenido para redes sociales y además era cofundadora de una empresa de marketing y producción. Su situación económica no seguía la lógica de un empleo convencional y el sistema inmobiliario tenía dificultades para reflejarla.
A la cuestión económica se suma la duración de los contratos. Maya Iman, directora de arte y fotógrafa independiente, repartía su trabajo entre Los Ángeles y Nueva York mientras todavía tenía vigente un alquiler por 14 meses en California. Cuando quiso mudarse antes de tiempo, primero tuvo que negociar la salida de ese acuerdo.
Después recurrió a Snag para conseguir un alojamiento temporal en Harlem. Su caso muestra otra situación frecuente entre quienes utilizan el servicio: personas que pasan algunos meses en una ciudad y luego necesitan mudarse por trabajo, estudios o proyectos personales, sin querer firmar necesariamente un contrato por un año completo.
De red social de inquilinos a plataforma de "vivienda líquida": cómo nació Snag
Antes de Snag, Sonmez y Georgantas estaban detrás de OneRoof, una red social pensada para personas que vivían en edificios. A medida que llegó a miles de propiedades, empezaron a encontrarse con una conversación que se repetía entre los usuarios: habitaciones disponibles, subalquileres y transferencias de contratos.
También vieron dónde terminaban muchas de esas búsquedas. Los más jóvenes publicaban historias en Instagram, entraban a grupos de Facebook o recurrían a chats para encontrar a alguien que dejara una habitación libre. Sonmez y Georgantas cerraron OneRoof y llevaron esa experiencia a un nuevo negocio enfocado directamente en los subalquileres.
Snag funciona principalmente como un mercado de habitaciones y estadías temporales. Conserva parte de la dinámica de una red social, pero incorpora verificación de identidad, consulta de antecedentes y situación crediticia, videollamadas y gestión de pagos dentro del mismo sitio.
Sonmez define la propuesta como "vivienda líquida": la posibilidad de cambiar de alojamiento con mayor facilidad. La empresa busca ocupar así un espacio intermedio entre las estadías muy cortas y los contratos inmobiliarios de largo plazo.
La inteligencia artificial también forma parte del servicio. El sistema puede tomar fotografías para completar una publicación, responder consultas sobre el anuncio, ayudar a conectar a las partes y sugerir valores a partir de otras propiedades comparables.
Las redes sociales, mientras tanto, se transformaron en uno de sus principales canales para conseguir clientes. La compañía asegura haber superado los 90 millones de visualizaciones orgánicas y sostiene que alrededor de un tercio de su crecimiento llega a través de recomendaciones.
La ronda de inversión fue liderada por Slow Ventures y contó con la participación de otros fondos como Precursor Ventures, Long Journey Ventures y Chamaeleon. Snag ya reúne miles de propiedades en Nueva York y asegura que el tiempo promedio para encontrar inquilino dentro de la plataforma es de tres días.
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