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17 de octubre 2020 - 00:00

Cómo salir del cepo al dólar sin un golpe a la inflación

Se puede diseñar la salida del cepo que nadie pierda: los consumidores, los ahorristas, los exportadores, los importadores y la industria local.

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Gentileza: Pinterest

Podemos pensar sobre el cepo cambiario sobre el dólar como impuestos y subsidios a diferentes sectores:

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Nadie prohíbe ahorrar en dólares. Cualquier persona puede comprar dólares al precio blue (el mercado informal) o al precio MEP o CCL (mercados legales). El único problema es que los costos de transacciones para operar en estos mercados son más altos para ahorristas que en el mercado spot. En el mercado informal los riesgos y los spreads para ahorristas son más altos. En el mercado de CCL también hay barreras como 15 días de parking. Calculo que este impuesto es de 1-3%. Es importante aclarar que el Gobierno no cobra este impuesto pero el ahorrista lo pierde igual. Nadie cobra este impuesto, son costos de transacciones que están perdidos para la economía.

Si el dólar libre cuesta $150 y el dólar oficial $77, es equivalente al impuesto a todas las exportaciones de 49%. Pero hay aranceles adicionales a los granos. Por ejemplo, los exportadores de soja pagan 33% de retenciones. Entonces reciben $52 por dólar. Efectivamente, pagan 65% de impuestos al valor de la exportación.

Si el dólar vale $150, pero los importadores lo compran por $77, es como si el estado les paga un subsidio de 49% del todo volumen de importacion. Obviamente, no todo el subsidio va a los bolsillos de los consumidores finales. Primero, el subsidio tan grande genera corrupción y es un costo. Pero imaginemos que no hay corrupción y los cupos del subsidio están distribuidos de manera justa pero están limitados. En este caso la demanda es más grande que la oferta y los precios para los consumidores están más altos que si calculamos con el dólar a $77.

Por ejemplo, el precio oficial de SW4 actualmente está a $4 millones. Pero Toyota no puede importar suficiente cantidad de insumos para producir los autos por cupos. Por eso sí querés comprar ahora, hay que pagar $5 millones. La diferencia total entre el dólar blue y el oficial no va los bolsillos de los consumidores, sino que va a los intermediarios que tienen acceso a la venta directa. Si sacamos el costo de la mano de obra de Toyota (porque el precio de un auto es insumos importados más insumos locales más mano de obra), calculamos que solo la mitad del subsidio de 49% va a los consumidores. Por eso si el dólar costara $100-$120 pero con acceso libre, los precios para los consumidores finales no cambiarían.

Cepo cambiario dolar.jpg

Si eliminamos el cepo ahora, el precio del dólar subiría hasta más o menos $130 por mayor oferta de los exportadores y menor demanda de los importadores. Ya vimos como funcionó en el pasado. El dólar blue costaba $16 en octubre de 2015 y en enero de 2016 cayó hasta menos de $14 cuando eliminaron las restricciones.

Estas son las medidas que crean una situación ganadora para todos.

Concluimos que se puede diseñar la salida del cepo que nadie pierda: los consumidores, los ahorristas, los exportadores, los importadores y la industria local.

Al mismo tiempo, el gobierno puede generar más ingresos por captar el dead-weight-loss que se pierde como el costo de transacciones actualmente. También va a solucionar el problema de la compra de dólares. Sobre todo, el gobierno elimina el subsidio a los importadores. Para los consumidores, después del cepo los precios se quedan en el mismo nivel. Los ahorristas van a poder comprar dólares tranquilamente.

Las empresas locales no van a perder. Los precios de las importaciones no van a bajar. La verdad, van a sentirse mejor porque van a poder importar más insumos y exportar sin trabas y tener menor carga tributaria. Con el dólar en $130, muchos exportadores van a exportar y los inversores extranjeros querrán traer dinero.

Actualmente, los precios de los activos en Argentina son muy atractivos pero los inversores no los quieren comprar por el cepo. Como dijo Alberto Fernández: “El cepo es como poner una piedra en una puerta giratoria: nadie sale pero nadie entra”. Hay que destrabar esta puerta.

(*) Profesor de finanzas de IE Business School y profesor visitante de Maestría de Finanzas en San Andrés.

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