La caída de la actividad industrial fue un “socio silencioso” del Banco Central para la compra de dólares durante la primera mitad de este año, advierten desde la city. Cabe resaltar que el BCRA acumula un salto neto positivo en sus intervenciones de más de u$s10.000 millones entre enero y la primera mitad de junio de este año, lo que le permitió alcanzar su segundo mayor registro histórico, solo por detrás de 2024. Sin embargo, en ese mismo período, la demanda de divisas por parte de la industria, que promediaba u$s4.000 millones entre 2012 y 2023, cayó a la mitad hasta u$s2.000 millones en 2026.
Dólar: aseguran que el BCRA mejoró su balance cambiario a costa de una menor demanda por parte de la industria
Impulsado por la recesión fabril que redujo a la mitad la demanda de divisas de la industria (u$s2.000 millones), el Banco Central logró comprar más de u$s10.000 millones en lo que va del año, anotando su segundo mayor registro histórico.
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El sector textil, el más castigado de la era Milei.
En ese sentido, hay que remarcar que se produjo una contracción del 11,5% de la actividad industrial (IPI) respecto de la primera mitad de 2023 y que, además, la amplitud entre rubros saltó de 20 puntos índice en el promedio de 2023 a más del doble en 2026. La heterogeneidad intrasectorial también es un rasgo de este modelo. "La industria textil lidera la caída con -22%, seguida de maquinaria y equipo, industria automotriz y caucho y plástico. Rubros livianos y con alta demanda de empleo por unidad de capital conviven con sectores pesados y más intensivos", aseguran desde Banco Provincia.
Desde ese mismo informe advierten que, como consecuencia, se redujo a la mitad el déficit comercial de dólares de la industria argentina en lo que va de 2026, aunque señalan que esta "mejora" no se debe a un boom exportador, sino a la recesión interna que frena las importaciones. Básicamente, se compran muchos menos bienes terminados en el exterior y, de esta forma, se "ahorran" dólares que ayudan a robustecer la posición del BCRA, pero a costa de una contracción en la economía real.
A su vez, el sector energético y minero, entre enero y abril de 2026 —último dato disponible—, alcanzó un superávit de u$s8.200 millones. Esto implica casi el 85% de lo que aportó el sector agropecuario (u$s9.800 millones), lo que colaboró con un incremento en la oferta de divisas. En contraste, la flexibilización de la compra de dólares para ahorro implementada en abril del año pasado permitió que las personas humanas compraran u$s12.000 millones en el arranque de 2026, incrementando las salidas por esta vía.
La conclusión a la que arriban desde Estudios Económicos de Banco Provincia es que "es cierto que el desarrollo del sector petrolero y minero explicó parte de la recuperación de la posición del Banco Central, pero también fue relevante la menor demanda de la industria: su ahorro de u$s2.000 millones respecto del promedio de 2020-2023 explicó casi la mitad del avance (+u$s4.600 millones)".
IPI manufacturero: la industria no logra repuntar
La industria manufacturera regresó a la senda negativa en abril, al caer un 2,8% interanual, para acumular así su noveno retroceso en los últimos diez meses, según informó esta semana el INDEC. A su vez, la medición desestacionalizada se contrajo un 2,1% mensual respecto de marzo de 2026. En tanto, el acumulado de los primeros cuatro meses del año exhibió una baja de 2,4% frente al mismo período del año pasado.
Desde LCG informaron que, si se compara el índice con noviembre de 2023, 10 de los 16 sectores industriales registran caídas y 9 de ellos presentan bajas de dos dígitos. Las contracciones más pronunciadas se observan en textiles (-35%), productos de metal (-22%), minerales no metálicos (-20%), caucho y plástico (-20%), maquinaria y equipos (-19%), prendas de vestir (-19%) y automotriz (-17%).
En cuanto a lo que pueda venir, desde ACM expresaron que los sectores que mostraron mayor resiliencia en 2025 parten con ventaja, mientras que las ramas más rezagadas podrían seguir ajustando por más tiempo. En ese contexto, resaltaron que el rumbo de la política comercial y el avance de acuerdos de inversión pueden abrir oportunidades para algunas cadenas, aunque también sostener presión competitiva en los segmentos más expuestos.
Por su parte, desde LCG expresaron que no prevén que se consolide una recuperación en el corto plazo. Por el contrario, "esperamos que persista una dinámica de serrucho, consistente con una tendencia de estancamiento. Los factores que podrían revertir este escenario se encuentran debilitados: en la industria, la demanda continúa limitada por la pérdida de poder adquisitivo, a la vez que aumenta la presión competitiva asociada a la apertura comercial y al atraso cambiario", señalaron desde la consultora.



