ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

9 de agosto 2004 - 00:00

El futuro del Mercosur

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Si bien confiamos en que esos conflictos de intereses han de ser superados no debemos subestimarlos. Son una señal de advertencia sobre la existencia de circunstancias que en el futuro pueden persistir, motivando nuevos desequilibrios en el intercambio, con las consiguientes tensiones. Son como la cresta de un «iceberg», cuya dimensión sólo es visible en una mínima porción que emerge sobre la superficie del mar, en tanto que el resto flota por debajo de ella.

Las naciones que constituyeron esta incipiente unión aduanera, la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, manifestaron su intención de concurrir a una progresiva integración espacial de sus economías, posibilitando la expansión y diversificación del comercio entre ellas en un «mercado común» para sus productos. Esas intenciones se pusieron en evidencia en las tratativas y acuerdos sucesivos celebrados por los presidentes de esas naciones. Sin embargo, quizás ellas se han demorado demasiado en reconocer las disímiles características estructurales de sus economías nacionales que, de haber sido tomadas en consideración a tiempo, les habría inducido a adoptar un articulado sistema de « coordinación y convergencia» de sus políticas económicas y sociales, capaz de minorar esas disimilitudes, posibilitando una distribución más equitativa de los costos y beneficios sociales derivados de esa integración espacial. Era previsible que, al no haberse adoptado esos recaudos, esas divergencias estructuralesno sólo permanecieronincólumes sino que es posible que se hayan ampliado durante el transcurso de los años, debido al disímil crecimiento de sus economías.

En las últimas décadas, el Brasil ha experimentado un robusto desarrollo de su economía industrial y agrícolaganadera, mediante la implementación de políticas con variados estímulos para el rápido crecimiento de esas actividades productivas y de sus exportaciones. El Brasil concedió importantes subvenciones a sus productores, otorgándoles asimismo abundantes créditos para la prefinanciación y financiación de sus exportaciones, exenciones de sus contribuciones sociales, participaciones en su capital y amplios préstamos preferenciales de su banca oficial de desarrollo, donaciones de tierras para instalar las plantas industriales y otras ventajas que se sumaron a aquéllas y que representaron una mejora sustancial en la competitividad internacional de sus industrias, dentro y fuera del Mercosur. Así fue que esas actividades productivas se expandieron considerablemente, en función de aquellos estímulos, a los que se agregaron « economías de producción en escala» posibilitadas por la gigantesca dimensión del mercado interno del Brasil y la diligente incorporación de importantes inversiones extranjeras directas con modernas tecnologías de avanzada. Ello le convirtió en una potencia económica que se ha tornado muy competitiva en los mercados mundiales.



Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias