En estos días cuando Patricia Bullrich plantea la estrategia de blindaje y Rodríguez Larreta la envía a estudiar, parece interesante repasar la oferta económica de la candidata, a la luz de los acontecimientos del último trimestre de 2000 y primer trimestre de 2001, durante el gobierno de Fernando De la Rúa, del cual alguna vez expresó: se siente orgullosa de haberlo integrado. (ámbito, 1 de abril 2015)
Del presidente Fernando de la Rúa y el vicepresidente “Chacho” Álvarez se decía que tenían estilos diferentes: el primero moderado y medido, de “tiempos lentos” e imagen de duda; el segundo más decidido y con un notable manejo de los medios de comunicación y la retórica, que contaba con la simpatía de intelectuales y artistas, con frecuentes intervenciones en el debate político que lo emparentaban con la imagen del profesor universitario. Se esperaba de él un papel importante en el nuevo gobierno, no solo por cálculos relativos a la configuración política de la coalición, sino también por su perfil personal.
En materia política y programática, (Serrafero, Mario D. 2008. “Vicepresidencia efímera y ruptura anunciada: El caso de la Alianza”: Buenos Aires, Argentina. Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas) sostiene que Álvarez estaba condicionado por otro objetivo, que era el de “sostener e incrementar el papel del Frepaso dentro de la Alianza”. Esa era su responsabilidad, en tanto líder del Frepaso y factótum de la Alianza. La Alianza era una coalición asimétrica, donde la parte débil representada por Álvarez debía equilibrar las relaciones de poder. Esto, para Álvarez, se lograba a partir de una mayor institucionalización del rol del Frepaso, y su crecimiento en el gobierno. Así, la estrategia del vicepresidente sería la combinación de su personalidad y tácticas mediáticas, poniéndose en el centro de la escena política, llevando adelante su cruzada contra la corrupción menemista e instaurando, como alternativa, una nueva política transparente y austera.
“COIMAS EN EL SENADO” ANTES DEL BLINDAJE
Las denuncias del Senado, involucraba a la UCR socia del Gobierno, el radicalismo, generó recelo y desconfianza por parte del partido centenario hacia Álvarez. Su mayor fortaleza, más allá del partido y otras figuras importantes, era la imagen que de él transportaban los medios; ante esto y las denuncias realizadas, de la Rúa debió impostar su liderazgo provocando un cambio de gabinete, que implicaba premiar a los cuestionados, y más aún, “el cambio [de gabinete] aparecía como inconsulto y con la intención de dejar sentada la primacía del liderazgo presidencial” (Ibid). A pocas horas de esto, Álvarez renunciaba a su cargo, desatando una crisis institucional de la que De la Rúa nunca se repondría.
De la Rúa estaba decidido a mantener a Machinea en su cargo en lo inmediato, la alternativa de reemplazarlo una vez que se firmara el blindaje había sido descartada, tanto por el presidente como por el ministro. Si durante el primer trimestre del año, Machinea no lograba bajar el riesgo país, podía producirse el reemplazo.
Si en tres meses Machinea fracasaba, la alternativa más probable era Ricardo Hipólito López Murphy. El expresidente Raúl Alfonsín había transmitido a De la Rúa su oposición a la llegada de Cavallo, pero no se oponía a la designación de López Murphy, aunque no le tenía la menor simpatía.
La designación de López Murphy podía generar tensiones dentro de la UCR, pero Cavallo, una crisis partidaria. La Convención de la UCR del 15 de diciembre 2000, mostró que los radicales estaban desmovilizados, permanecía el fastidio con el gobierno. Recuerde que Alfonsín seguía siendo el líder de la UCR.
La contingencia de incorporar a Cavallo al gobierno, era la menos probable en el corto plazo. Tanto Chacho Álvarez como el gobernador de la provincia de Buenos Aires: Carlos Federico Ruckauf, le habían planteado a De la Rúa la conveniencia de optar por el exministro de Economía. Pero como dentro de la UCR la oposición a Cavallo liderada por Alfonsín era brutal, De la Rúa prefería no enfrentar una crisis en la UCR, en momentos que su relación con Chacho Álvarez no era buena y podía deteriorarse aún más.
La propuesta presentada por Chacho planteaba un conjunto de iniciativas que difícilmente serian implementadas por De la Rúa. Esto le permitiría a Álvarez alejarse en marzo 2001 de la Alianza, argumentando que en seis meses no se habían investigado “las coimas en el Senado” y que en tres meses no habían sido implementadas sus propuestas.
La lectura de Menem no estaba muy lejos, de pedirle a De la Rúa que designara a Cavallo. Necesitaba que De la Rúa terminara su mandato, ya que en de no ser así, no estaría en condiciones legales de presentarse como candidato-la Constitución requiere un período completo-, y además necesitaba un poco más tiempo para recuperar su imagen pública. Su pensamiento era que, si Cavallo entraba al gobierno, dejaría de ser una opción electoral dentro del Justicialismo y, difícilmente con el gobierno de la Alianza, Cavallo lograría el éxito que obtuvo con el PJ.
En cuanto a las reformas económicas, la administración De la Rúa consideraba que había realizado las suficientes para obtener el blindaje.
Blindaje
El lunes 18 de diciembre de 2000, el gobierno anunció los detalles del “blindaje financiero” acordado con organismos multilaterales de crédito, el gobierno de España, bancos y AFJP locales. El monto total del blindaje financiero alcanzaba los u$s 39.700 millones. Los aportes externos alcanzarían u$s 19.700 millones: el FMI aportaría un total de u$s 13.700 millones de los cuales u$s 11.000 millones en un acuerdo stand-by representaba cinco veces la cuota argentina, y u$s 2.700 millones del Supplemental Reserve Facility, equivalente a una cuota argentina. El Banco Mundial aportaría aproximadamente u$s 2.500 millones. El BID u$s 2.500 millones y el gobierno de España u$s 1.000 millones, que se desembolsarían trimestralmente a lo largo de 2001. Los aportes internos explicarían alrededor de u$s 13.000 millones: los doce bancos creadores de mercado comprometieron su participación en condiciones de mercado por un monto de u$s 10.000 millones mediante colocaciones primarias de Letes, Bontes y otros instrumentos; las cámaras que agrupaban a las AFJP reafirmaron el interés en concurrir al mercado primario de títulos públicos por aproximadamente u$s 3.000 millones. Estas facilidades tenían un alcance plurianual, hasta diciembre de 2003.
La estimación del blindaje se ubicó dentro de lo deseado y en paralelismos gratos. Si bien los aportes del BID y del Banco Mundial se ubicaron por encima de lo esperado, la incorporación en la contabilidad del blindaje de los u$s 7.000 millones en concepto de canje de deuda de corto plazo por títulos a mediano y largo plazo fue la principal sorpresa del anuncio oficial.
El impacto del canje de deuda en términos de mejora de las necesidades de financiamiento se distribuiría a lo largo del período 2001-2005, con un impacto positivo en términos de reducción de amortizaciones e intereses de $ 600 millones en el año 2001. La utilización durante 2001 de los distintos rubros que componían el blindaje podía considerarse satisfactorios, en tanto permitiría cubrir casi la totalidad de las necesidades financieras 2001, incluyendo la renovación de Letes.
Las necesidades de financiamiento totales para 2001 alcanzaban los u$s 26.600 millones: u$s 14.300 millones de amortización de deuda de mediano y largo plazo, u$s 4.800 millones de amortización de deuda de corto plazo en Letes, u$s 6.500 millones de déficit fiscal, y u$s 1.000 millones de otros conceptos.
Para hacer frente a estas necesidades de financiamiento el gobierno haría uso de u$s 25.400 millones correspondientes al blindaje, entendiendo que u$s 10.000 millones del compromiso de participación de los doce bancos, u$s 3.000 millones del compromiso de las AFJP, u$s 11.800 millones de aportes oficiales, divididos en u$s 8.800 millones del FMI que incluían u$s 2.100 millones desembolsados en diciembre 2000, u$s 1.000 millones del gobierno de España, u$s 1.200 millones del BID y, u$s 800 millones del Banco Mundial. Otros u$s 600 millones de reducción de amortizaciones e intereses durante 2001 de los bonos alcanzados por el canje de deuda previsto en 2001 por un monto total de u$s 2.700 millones.
El gobierno que integraba Patricia Bullrich tenía previstas en el escenario base del Programa Financiero 2001 transacciones netas de mercado, no comprometidas por u$s 3.900 millones. En la presentación oficial del Programa Financiero 2001 se computaban para hacer frente a las necesidades de financiamiento por u$s 26.600 millones, aportes de los bancos creadores de mercado por u$s 10.000 millones, aportes de AFJP por u$s 3.000 M y, aportes multilaterales y bilaterales por u$s 9.700 millones, que no incluían los u$s 2.100 millones desembolsados en diciembre 2000, restando transacciones netas de mercado por u$s 3.900 millones. Si se consideraban los u$s 600 millones de reducción de amortizaciones e intereses durante el año 2001, de los bonos alcanzados por el canje de deuda, entonces las colocaciones de deuda en el mercado no comprometidas, alcanzaban u$s 3.300 millones.
El saldo no computado por u$s 2.100 millones seria destinado a cubrir las necesidades de financiamiento residuales del año 2000 y a la constitución de un muelle de refinanciamiento para el 2002. El gobierno debería recurrir a los mercados voluntarios por u$s 3.300 millones, un monto reducido como para evitar dificultades de acceso a los mercados. La cuantía del blindaje había sido consistente con las expectativas, permitiendo reducir dramáticamente el riesgo de liquidez e interrumpiendo la espiralización del deterioro iniciado a partir de la renuncia de Chacho Álvarez.
Sin embargo, no se lograron los objetivos emergentes del paquete de ayuda financiera. Con los detalles del blindaje sobre la mesa, las mejoras no fueron suficientes para llevar el riesgo argentino a niveles consistentes con la recuperación.
Ocasión para preguntarse, ¿Cómo y de qué manera el blindaje modificó el diagnóstico del mercado, tácito en un riesgo argentino situado por encima de los 800 basis points? (continuará)
Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros
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