16 de agosto 2005 - 00:00

La lógica detrás de baja del dólar

En lo que va del año el dólar ha perdido un quinto de su apreciación de los últimos cuatro años. Una reacción normal, una corrección natural ya que los mercados están siempre sujetos a realizar beneficios, en particular después de una subida que nos llevó del punto más bajo de 0,76 de centavo de dólar por euro a 1,3650 a finales de 2004. El detonante de tal corrección fue debido a los ajustes realizados por la Reserva Federal en las tasas que pasaron de 1% a los 3,50% actuales. Si a 1% se había vuelto sumamente interesante endeudarse en dólares e invertir en monedas con tasas más atractivas (en particular las monedas de los mercados emergentes o en euros), actualmente la situación se ha revertido respecto del euro, cuyo rendimiento ha bajado. Por lo tanto es más interesante endeudarse en euros a 2% e invertir en dólares a 3,50%.

Este hecho habría, sin duda alguna, seguido fortaleciendo al dólar hasta los niveles de 1,15 o más frente al euro. Como siempre, ante una probable corrección, muchos analistas ya estaban hablando de la paridad como objetivo alcanzable.

Parecería lógico.

La pequeña reevaluación del yuan anunciada por Pekín en julio en una primera fase no tomó por sorpresa a los mercados, que demostraron que la noticia era largamente esperada y que, al contrario, 2,1% de reevaluación estaba muy por debajo de las expectativas y de los deseos de muchos políticos norteamericanos. Este 2,1% ha ocasionado inseguridad en los compradores de dólares, que desde entonces tienen que asumir que China estaría comprando menos divisas, favoreciendo a las otras monedas de su nueva canasta de paridad, que no sorprendería que incluyera también algunos commodities y en particular el oro.

• Unica salida

Ya se sabía, pero quedaba la duda del «timing». Ahora se puede decir que el alza del dólar acabó con el anuncio de la revaluación china y que volveremos, gradualmente, a tocar los niveles récords del año pasado y, a más largo plazo, niveles aún inferiores para la moneda norteamericana. Una prolongada devaluación del billete verde es la única salida que EE.UU. tiene para intentar un equilibrio de sus cuentas internas y de las que tiene con el exterior, evitando la caída en una fuerte recesión. Para ellos, sin duda alguna, «de los males el menor», considerando que un dólar bajo afectaría mas al resto del mundo (¡no sólo a Europa!) que a ellos, que «sólo» tendrían que lidiar con tasas de interés marginalmente más altas. Las otras alternativas serían una intervención más enérgica de parte de la Reserva Federal, que lograría pinchar la burbuja inmobiliaria con consecuencias desastrosas y una fuerte recesión o una fuerte reducción en el gasto público, que también causaría una caída en la actividad importante.

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