30 de marzo 2026 - 10:01

YPF: el triunfo de la "Mala Praxis", expuesta en lenguaje de mercados

El Gobierno enfrenta cuestionamientos por su estrategia económica y geopolítica, en un contexto de alta volatilidad global y fragilidad interna. Pese al discurso de mercado, el reciente fallo por YPF y el impulso de Vaca Muerta reavivan el debate sobre el rol del Estado como sostén clave de la economía.

El reciente fallo favorable en el caso YPF no es producto de las “morisquetas” diplomáticas en Mar-a-Lago, sino de la arquitectura legal que priorizó el “Acto de Estado”.

El reciente fallo favorable en el caso YPF no es producto de las “morisquetas” diplomáticas en Mar-a-Lago, sino de la arquitectura legal que priorizó el “Acto de Estado”.

Mariano Fuchila

¿Cómo es posible que una administración de expertos en mercados haya operado bajo una rendición preventiva, mientras la estructura soberana que tanto denostaron terminara siendo su único salvavidas?

La altivez como política de Estado

Estamos transitando la era de la posverdad financiera, donde los “leones” rugen en Twitter pero ronronean ante la realidad. Resulta fascinante observar cómo un equipo de ex-traders, conocedores de la psicología de “Mr. Market”, ha confundido la gestión pública con una mesa de dinero de alto riesgo.

Con una mezcla de desvergüenza y desesperación, el actual gobierno argentino intentó ejecutar una “rendición preventiva” bajo el mantra del “Willing to Pay” (voluntad de pagar), llegando incluso a proponer una “Tasa Kicillof” a perpetuidad (Milei) para que los ciudadanos financiaran a los mismos especuladores que pretendían saquear al Estado. Sin embargo, el destino -o la solidez técnica de una defensa jurídica que decidido el gobierno anterior, la que ellos mismos intentaron dinamitar- les ha devuelto un “Bullet Dodged” (bala esquivada) que hoy intentan usurpar como un trofeo de caza propio. Es la ironía suprema; el éxito que hoy festejan es “legal vindication of the 2012 state takeover”.

El mapa de la imprudencia global y local

El escenario internacional no perdona a los improvisados. Estábamos -desde el ingreso de Trump- ante un “Trade Shock” inminente, donde los cambios bruscos en las políticas arancelarias de EE.UU. amenazaban el crecimiento global. Pero decidieron “Adding fuel to the fire” (Añadir leña al fuego) o más bien tomaron el rumbo de “High-risk, no-reward bet” (apuesta de alto riesgo sin recompensa) que explica la imprudencia de aliarse con Trump, dada la alta probabilidad de que sus políticas generaran una guerra en Medio Oriente, creando inestabilidad geopolítica e impactando negativamente en los mercados financieros y de commodities.

Mientras el mundo se refugia en “Safe Haven Flows” (flujos de refugio seguro), Argentina decidido hacer “Betting the House” (apostar la casa) a una sola carta; una alianza personalista y volátil con Donald Trump. Esta estrategia ignora el “Geopolitical Risk Premium” (rentabilidad o compensación adicional que los inversores exigen para mantener activos cuando existen incertidumbres por conflictos, guerras, terrorismo o tensiones internacionales y el “Tail Risk” (riesgo de cola; es la posibilidad de que ocurran eventos financieros extremos y poco probables situados en los extremos o “colas” de una curva de distribución de probabilidad que superan las predicciones de los modelos de riesgo tradicionales. Estos eventos tienen efectos catastróficos.

La administración actual parece haber olvidado que el mercado se mueve por “Fear and Greed” (miedo y codicia), y que ignorar el riesgo de un “Supply Shock” energético (choque de oferta) evento repentino que altera drásticamente la producción y disponibilidad de bienes o servicios, provocando cambios bruscos en sus precios o la persistencia de la “Sticky Inflation” (inflación pegajosa) que en Argentina en marzo, suma 10 meses consecutivos y parece que va a superar el 3% mensual; toda una invitación al naufragio.

Argentina se encuentra hoy “Overleveraged” (sobreapalancada) de capital político extranjero. Si ese apoyo desaparece por las ya repetidas protestas contra las políticas y acciones de la administración de Donald Trump, y el consiguiente retroceso democrático en Estados Unidos, el país carece de margen de maniobra propio, quedando expuesto al “House of Cards” (castillo de naipes) ante cualquier nueva perturbación externa ya que acusa un grave impacto por el “Black Swan” (cisne negro), que no incluyeron en sus supuestos financieros los ex traders. Recuerde, que en 2026 se iba a salir a colocar títulos de regreso a los mercado y el riesgo pais supera los 615 basis points. (El 11 de diciembre de 2025 - Luis Caputo anunció la colocación de un bono por US$ 910 millones; qué implicaba el regreso al mercado de deuda).

La fragilidad del gobierno que habla de crecimiento; es, recuperación despareja, que se manifiesta en términos de “K-Shaped Recovery”, donde mientras los sectores como la intermediación financiera; o agro, minería y energía, impulsados por las exportaciones, centrado en recursos naturales contrastan con la industria, el comercio interno y las Pymes que se derrumban en un escenario de “Jobless Growth” (crecimiento sin empleo). Es, en palabras de Nouriel Roubini, un “Slow-Motion Train Wreck”, un descarrilamiento en cámara lenta donde las señales de crisis son evidentes se aproxima, pero la soberbia impide aplicar una verdadera “Risk Mitigation”. El presidente y sus ministros se comportaron el viernes como “The Smartest Guys in the Room”, aquellos ejecutivos de Enron que, justo antes del colapso, creían que las reglas de la gravedad económica no aplicaban para ellos. Como venimos advirtiendo, repiten el peligroso “This Time is Different” (Reinhart, Rogoff), la frase que suele preceder al estallido de toda burbuja.

El patrimonio como escudo frente a la gesticulación

En última instancia, el reciente fallo favorable en el caso YPF no es producto de las “morisquetas” diplomáticas en Mar-a-Lago, sino de la arquitectura legal que priorizó el “Acto de Estado” y la soberanía sobre los estatutos privados. La Cámara de Apelaciones de Nueva York validó en 2026 la postura histórica argentina; la ley de expropiación de 2012 tiene primacía sobre reglamentos corporativos.

Es profundamente impúdico que quienes tildaron la recuperación de YPF como un “crimen”, hoy utilicen el superávit generado por Vaca Muerta -esa “joya de la corona” recuperada por el Estado- para intentar sostener su relato. Argentina sobrevive hoy, no por la pericia de sus gobernantes actuales, sino a pesar de ella, gracias a la decisión estratégica de tomar el control de su soberanía energética hace más de una década.

Gobernar con altanería presuntuosa y “Moral Hazard” (riesgo moral) extremo -asumiendo riesgos excesivos creyendo que un tercero asumirá las consecuencias- es una receta para el colapso.

La realidad es contundente; el gobierno no tiene logros propios que mostrar. La próxima vez que un funcionario libertario sonría ante el éxito judicial de YPF, habrá que recordarle que está festejando la victoria de ese Estado que tanto odia y que, irónicamente, es lo único que hoy mantiene la economia a flote. La verdad, al igual que los recursos estratégicos, no se puede expropiar para el beneficio de una narrativa de corto plazo.

*Doctor en Ciencia Politica. Master en Politica Económica Internacional. Profesor de Finanzas en tiempos irracionales. YouTube: @DrPabloTigani, en X: @pablotigani

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