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7 de noviembre 2007 - 00:00

Padecimiento de bancos: el retorno del miedo inversor

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Una serie de malas noticias o de rumores de mercado reaviva los temores en el sector bancario. Haciéndose eco de esta situación, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, llamó la atención al manifestar que la apreciación de los riegos de la economía financiera no muestra totalmente el nivel real que existe.

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De aquí a fin de año, los grandes bancos y sociedades de Bolsas estadounidenses deberían constituir provisiones por pérdida de valor de los activos por u$s 10 mil millones suplementarios. Los spreads (medición del riesgo) se distancian otra vez con el regreso de la desconfianza de los inversores. Los bancos norteamericanos y europeos continuaron padeciendo el retorno al miedo de los ahorristas, temores exteriorizados por una suba notoria de sus CDS (credit default swaps).

El índice iTraxx Financial, que mide el riesgo de crédito para las sociedades financieras en Europa, subió 10 puntos básicos en dos días, a 46 puntos básicos, según datos de «Bloomberg». De esta manera, supera así el nivel del iTraxx Europa, que incluye también los nofinancieros y que es habitualmente superior.

En los EE.UU., Merrill Lynch y Citigroup son los que vieron distanciarse más sus spreads de crédito. Los CDS del primero son tratados como una señal «podrida», calificada «Ba1», es decir, seis niveles menos que la nota «A1» dada por Moody's. «Normalmente, una diferencia semejante implica una mayor probabilidad de degradación en el futuro», reconoce David Munves, gerente de Moody's. Esta probabilidad oscila entre 15% y 20% para los próximos doce meses.

Además de lo que estos bancos deberían separar por pérdida de valor (alrededor de u$s 4 mil millones cada uno), se suman las sospechas poco halagüeñas de que Merrill Lynch habría celebrado operaciones con los hedge funds para evitar mayores provisiones por activos riesgosos, según el «Wall Street Journal», aunque desmentidas por el banco. Esas transacciones podrían ser examinadas por la SEC (Comisión de Operaciones de Bolsa de Estados Unidos) por contravenir el código de buena conducta.

Del lado europeo, los CDS a cinco años del Barclays Bank pasaron de 15 a 65 puntos básicos y el título cayó 8%. Ni el establecimiento bancario británico ni el Banco de Inglaterra comentaron estos rumores de mercado sobre las dificultades de refinanciamiento por parte del grupo.

Otro valor bajo presión es Fortis, banco belgaholandés, cuya acción fue calificada «a vender» por la UBS, que le critica la falta de comunicación de elementos ligados a la «subprime».

  • Reacción

    Estos golpes de los mercados a los valores bancarios recuerdan a los del mes de agosto. Se deben sin duda al hecho de que en setiembre fueron esos mismos inversores los que habían aplaudido sin discutir los primeros resultados alentadores de los financistas. En parte, se trata de una reacción a la exuberancia irracional de las acciones de esas últimas semanas.

    Para ciertos analistas, la resolución de la crisis será larga y dolorosa, pese a que los sistemas bancarios en los Estados Unidos y en Europa son lo suficientemente sólidos como para resistir los fuertes movimientos, con solamente un riesgo limitado de «credit crunch» (corte de crédito).

    Estos tiempos de turbulencias financieras obligan a los bancos a hacer perder valor masivamente a sus portafolios de préstamos y de productos derivados menos líquidos. Algunos de ellos recurren a sutilezas contables que perturban el análisis comparado de sus cuentas.

    Es el caso del Crédit Suisse, que anunció pérdidas de valor por 2.200 millones de francos suizos (u$s 1.900 millones, aproximadamente), permitiendo reflejar una situación mejor que sus homólogos Deutsche Bank o la UBS, que publican sus resultados con las normas IFRS (Normas Internacionales de Contabilidad, en castellano), mientras el primero se sirve, en materia de contabilización de sus deudas, de las posibilidades ofrecidas por las normas estadounidenses SFAS 159. Esta modalidad de registro lo autoriza a ajustar hacia abajo el valor de mercado de sus propias emisiones de obligaciones por la desconfianza de los inversores y compensar de este modo las pérdidas de valor que tuvo en su portafolio. Morgan Stanley y Lehman Brothers usaron esta opción, que es perfectamente legal.

    Actuando así -a diferencia de otros competidores-, el Crédit Suisse pudo registrar una ganancia de 622 millones de francos suizos (u$s 540 millones) que borra en parte las pérdidas de valor en mark-to-market (es decir, del cálculo diario en las operaciones con derivados que surge de variaciones de precios) y le permite mostrar un buen resultado en la intermediación financiera.
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