Nada magistral

Placeres

Spotify tiene la magia de acercarte a esos discos que siempre tuviste, pero nunca escuchaste. Hasta hoy. "Luna magistral", editado por Miranda en 2012 tienen todo lo que no debe contener un material en vivo.

Pasa el tiempo y siempre hay discos en los que se puede reincidir. O en este caso mejor optar por un sinónimo más adecuado: recaer. Pero se sabe: la caída no siempre precede al tropezón. Hay veces que el golpe va de lleno.

Pero antes, repasemos. "Corríamos la cama para tocar", confesaron alguna vez el vocalista Ale Sergi y su compañera (y socia) Juliana Gattas, recordando cómo fue que grabaron en un monoambiente sus primeros dos trabajos y dejando en claro que ya había riesgos de futuras lesiones. Más, cuando son de esos golpes tipo "tu ex compañero, ese en el que basaste parte de tu primer envión artístico, te acusa de estafa". Pero ya nadie se acuerda de qué color era la guitarra de Lolo, el demandante en cuestión.



Hubo grandes discos, no se puede negar: "Es Mentira" (2002), "Sin Restricciones" (2004), "Quereme" (2006) y alguno más. Pero volviendo a las primeras líneas es necesario aclarar que en 2011 la banda editó un trabajo llamado "Magistral", disco previo a "Luna Magistral" (2012), que sigue siendo (a seis años de su edición) esa manchita que se frota y no sale, un repaso por los éxitos de la banda con temas clásicos (algunos reversionados), pero todos con una característica en común: el sonido enlatado en casi todas las canciones de los dos discos que acompañan un DVD con el recital completo grabado en el Luna Park. Simple: el sonido falla, los arreglos no aparecen y las voces se pierden entre gritos sin sentido. ¿Resumen? Un posavasos divino. Con colores geniales para ponerle magia a tu mesa.

Para rescatar, poco: las participaciones de Emmanuel Horvilleur y un Chano premonitorio, que forma parte de un disco que no tiene volante, ni dirección. Un accidente garantizado.

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