Variopinta lista de "espiados" incluye figuras políticas de Cambiemos y Frente de Todos. Pero muchos "asesores" llaman la atención. Había informes sobre organizaciones sociales y su filiación política. Ristra de indagatorias pedidas.
El presidente Alberto Fernández en Casa Rosada, junto a Cristina Caamaño.
Presidencia
La interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño formalizó la denuncia por los delitos de “violación de correspondencia” y “violación del sistema informático” ante la justicia federal, a partir de los datos de distintos pen drives con correos electrónicos interceptados que habían sido alojados en una computadora de la AFI, tal como anticipó Ámbito Financiero. Por ello apuntó a la anterior gestión comandada por el escribano Gustavo Arribas y contra toda la cadena de mandos que tiene a un agente identificado (aunque su nombre no puede ser revelado) por haber operado una máquina desde donde se insertaron diversos dispositivos que contenían los mails intrusados ilegalmente. La causa recayó en el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, con intervención del fiscal Jorge Di Lello, el que se acompañó con el listado de personalidades de la política –incluyendo a miembros de Cambiemos-, kirchneristas y periodistas.
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Todos los materiales, cuyo contenido no puede ser reconstruido, fueron recuperados de un borrado parcial de un disco rígido marca Western Digital. Incluso, fueron encontrados un listado que tiene datos de emprendimientos productivos de la economía popular, cooperativas, que tenían sus nombres y razón social, direcciones postales y datos del rubro al que se dedicaban. Pero al final, poseían una columna con el vínculo político de cada una con la organización social superior o con el partido al que podía llegar a ligárselo.
La lista de nombres es variopinta y no sigue un criterio rubros pero se enfocaron más allá de las figuras en los “entornos”. Entre los correos espiados aparecen nombres de Cambiemos como Laura Alonso, Nicolás Massot, Mario Negri, Ángel Rozas y Ernesto Sanz. Del Frente de Todos, están Rodolfo Tailhade, Carlos Tomada, Omar Perotti, Elisabeth Gómez Alcorta, Marco Cleri, Gabriela Cerrutti y Verónica Magario. Esos seguimientos comenzaron, al menos, el 2 de junio de 2016.
Muchos de los correos seleccionados correspondían a los entornos de los políticos. Así como había de Fernando “Chino” Navarro, se encontraron los de Mariana Ponce de León, la secretaria de Oscar Parrilli, o el de Marcos Harguinteguy, secretario de comercio de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, lo mismo que Mauro Battafarano. También se buscó a Horacio Mizrahi, exvocero de Julio De Vido. Todo el entorno de Martín Sabbatella fue apuntado, incluyendo parte del equipo jurídico que se había desempeñado con él en la AFSCA.
La nómina incluyó correos del sindicalista Héctor Daer, del diputado provincial chaqueño Juan Manuel Pedrini y algunas perlas, como el seguimiento a Andrea Vaca Narvaja, exjefa Regional Sur de ANSES y una de las primeras despedidas en la era Cambiemos. Lía Méndez, exdirectora general de Relaciones Institucionales del Senado, o el exsecretario presidencial Hugo Serpa fueron objetivos. Ofelia Cedola, una exfuncionaria ligada al matrimonio Kirchner desde hace años fue apuntada. Hasta el community manager que trabaja para el Instituto Patria fue intrusado. La cuñada de José Alperovich, Alberto Weretilneck y concejales, diputados provinciales (mayormente de la UCR) y hasta profesionales de la salud (con y sin cargo municipal) terminaron con correos “chupados”. “Pitín Ruiz Aragón, uno de los referentes agropecuarios de La Cámpora también integra el listado. La policía también fue objetivo. Así lo demuestra la inclusión de correos de Jorge Pissaco, jefe DDI Quilmes; Hugo Matzkin, exjefe de la policía bonaerense y hasta la Comisaría 3ra Avellaneda, de la policía científica quedo en la mira de los espías.
“Las tareas de inteligencia que en este acto se denuncian no se encuentran ordenadas ni autorizadas por ningún magistrado; sólo fueron dispuestas por las autoridades del organismo que hoy se encuentra intervenido. Es así que debemos hablar lisa y llanamente de producción de inteligencia ilegal”, remarcó la denuncia.
“Se encontraron rastros digitales que dan cuenta de la conexión de dispositivos externos a este disco en los que se almacenaba información de inteligencia sobre personas vinculadas a la actividad política de nuestro país, periodistas, dirigentes, fuerzas policiales, entre otros. A través de la recuperación de datos, se pudo detectar el registro de conexión de dispositivos extraíbles (pen drives) en los cuales se había realizado un proceso sistémico de colección de información correspondiente a correos electrónicos privados”, añadió el escrito que subrayó la producción de inteligencia ilegal. Había periodistas y también figuras de la cultura más cercanas al peronismo, incluidas en los seguimientos. Del análisis al disco rígido surgió una torpeza imperdonable, incluso para el nivel del espionaje criollo: no se hizo un borrado seguro. Por eso, fue posible restablecerla hasta el límite del nombre de los archivos que estaban e esos pen drives inhallables.
De todas formas, en el escrito se pidió la indagatoria de Arribas y de Silvia Majdalani. Pero también del propio Mauricio Macri haciéndolo responsable final del accionar de los espías. En esa categoría se enlistan como imputables dos agentes y Dario Biorci, cuñado de la ex “Señora 8”.
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